Ciertas bacterias podrían convertirse en una herramienta contra plagas agrícolas
Un equipo de investigadoras del CONICET logró identificar un mecanismo clave que podría abrir nuevas estrategias para el control de plagas agrícolas. El estudio reveló que algunas bacterias presentes dentro de ciertos gorgojos influyen directamente sobre su capacidad de reproducirse sin machos, pero únicamente cuando alcanzan una determinada cantidad dentro del insecto.
La investigación fue desarrollada por científicas del Instituto de Ecología Genética y Evolución de Buenos Aires, dependiente del CONICET y la Universidad de Buenos Aires (UBA), y estuvo encabezada por la especialista Marcela Rodriguero. El trabajo se enfocó en gorgojos pertenecientes a la tribu Naupactini, un grupo que incluye especies consideradas plagas de importancia agrícola.
El principal descubrimiento fue que la bacteria Wolbachia no modifica la reproducción simplemente por estar presente dentro del organismo del insecto. Las investigadoras comprobaron que el microorganismo necesita alcanzar una densidad mínima para alterar el sistema reproductivo de las hembras, favoreciendo la reproducción asexual.
Según explicó el equipo científico, bastó con reducir la cantidad de Wolbachia para que desapareciera el efecto sobre la reproducción de los gorgojos. Esto significa que no es necesario eliminar completamente la bacteria: disminuir su presencia dentro del insecto ya sería suficiente para modificar su comportamiento reproductivo.

Cómo funciona la reproducción sin machos
La investigación se centra sobre un fenómeno conocido como partenogénesis, una forma de reproducción en la que las hembras pueden generar descendencia sin necesidad de fecundación por parte de machos. En especies consideradas plagas, este mecanismo puede resultar especialmente problemático porque permite que las poblaciones sobrevivan y se expandan rápidamente.
En el caso de los gorgojos estudiados, la presencia masiva de determinadas bacterias aparece como un factor decisivo para sostener ese tipo de reproducción asexual. Esto abre una nueva línea de investigación enfocada no solo en combatir al insecto, sino también en intervenir sobre los microorganismos que viven dentro de él.
Además de Wolbachia, las científicas analizaron otras bacterias asociadas a estos insectos, como Rickettsia y Spiroplasma. Los resultados mostraron diferencias muy marcadas según el tipo de reproducción de cada especie. Las especies de gorgojos que se reproducen sin machos presentaron altas concentraciones de Wolbachia y Rickettsia, mientras que aquellas con reproducción sexual mostraron una mayor presencia de Spiroplasma.

Una posible vía para combatir plagas agrícolas
Dentro de la tribu Naupactini existen varias especies de relevancia agrícola, entre ellas Naupactus cervinus, un gorgojo invasor presente en numerosas regiones del mundo y conocido por los daños que puede generar sobre distintos cultivos.
Esta especie se reproduce exclusivamente por partenogénesis y mantiene una fuerte asociación con las bacterias Wolbachia y Rickettsia. De hecho, según explicaron las investigadoras, no se registran machos de Naupactus cervinus desde hace décadas, lo que convierte a estos microorganismos en piezas centrales para la supervivencia de la población.
Fernandez Goya, otra de las especialistas que integran el equipo científico, sostuvo que el hallazgo “abre la posibilidad de pensar estrategias de control que no apunten directamente al insecto, sino a su microbiota”. La investigadora explicó que la dependencia de algunas especies respecto de sus bacterias simbiontes puede ser tan fuerte que perderlas implicaría incluso un riesgo de extinción para esas poblaciones.
Sin embargo, las científicas aclararon que no todas las plagas agrícolas se reproducen mediante partenogénesis ni todas dependen de bacterias para hacerlo. Aun así, cuando esa relación existe, la microbiota del insecto podría transformarse en un punto débil para intervenir sobre su capacidad reproductiva.

El próximo desafío de la investigación
El equipo científico ya trabaja en nuevas líneas de estudio para comprender con mayor precisión cómo actúan estas bacterias dentro de los insectos. Uno de los objetivos es analizar los genes involucrados en el cambio entre reproducción sexual y partenogenética.
Las investigadoras también buscan determinar si las bacterias se comunican entre sí cuando alcanzan cierta densidad dentro del organismo del gorgojo. Comprender ese “umbral bacteriano” podría resultar clave para desarrollar futuras herramientas de control biológico aplicadas a la agricultura.
Por ahora, el descubrimiento no implica una solución inmediata para el campo, pero sí establece una base científica con gran potencial. La posibilidad de intervenir sobre microorganismos asociados a las plagas abre un nuevo camino para diseñar estrategias más específicas, sostenibles y compatibles con las exigencias ambientales actuales.
