Destacan la importancia de las abejas para garantizar la producción de alimentos


En el marco del Día Mundial de las Abejas, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) destacó la importancia estratégica de estos insectos para la producción agroalimentaria y remarcó la necesidad de fortalecer los controles sanitarios apícolas. La polinización realizada por las abejas resulta fundamental para garantizar tanto la cantidad como la calidad de una enorme variedad de alimentos consumidos diariamente en todo el mundo.

Argentina ocupa un lugar destacado dentro del mercado apícola internacional. Con alrededor de 4 millones de colmenas declaradas y más de 1.200 salas de extracción habilitadas por el SENASA, el país se consolidó como uno de los principales exportadores de miel a nivel global, una posición que obliga a sostener estrictos controles sanitarios para preservar la competitividad del sector.

Desde el organismo sanitario recordaron que las abejas participan directa o indirectamente en la producción de tres de cada cuatro alimentos consumidos en el planeta, ya que numerosos cultivos agrícolas dependen de la polinización para alcanzar buenos niveles de rendimiento y calidad comercial.

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Foto: Senasa

Cómo trabajan las abejas durante la polinización

Uno de los aspectos que más llama la atención de estos insectos es su capacidad de organización y comunicación dentro de la colmena. Las abejas obreras encargadas de recolectar néctar y polen desarrollan mecanismos precisos para informar a sus pares sobre la ubicación y calidad de las fuentes de alimento encontradas.

Cuando una abeja forrajera localiza una fuente rica en néctar o polen, regresa rápidamente a la colmena y transmite esa información mediante movimientos corporales conocidos como “la danza de las abejas”. A través de ese comportamiento comunica la dirección, la distancia y hasta el aroma del alimento disponible, permitiendo que el resto de las obreras optimice sus recorridos de recolección.

Este sistema de comunicación es considerado uno de los factores que convierten a las abejas en polinizadores altamente eficientes. Gracias a esa coordinación colectiva, pueden recorrer grandes superficies agrícolas y mejorar significativamente la fecundación de flores en distintos cultivos de interés económico, favoreciendo además la biodiversidad y el equilibrio ambiental.

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Foto: Senasa

Alerta sanitaria por el pequeño escarabajo de las colmenas

En paralelo con la celebración internacional, el SENASA volvió a remarcar la importancia de reforzar las medidas preventivas frente al Pequeño escarabajo de las colmenas (PEC), una plaga que actualmente afecta a países limítrofes como Brasil, Bolivia y Paraguay.

A través de la Resolución 302/2016 continúa vigente en Argentina la alerta sanitaria nacional por la presencia de este insecto. Su eventual ingreso al país podría ocasionar graves pérdidas productivas y comerciales para toda la cadena apícola, debido a los daños que provoca sobre las colmenas y la producción de miel.

El pequeño escarabajo deteriora panales, afecta reservas de alimento y genera debilitamiento en las colonias. Además, la detección de focos positivos podría impactar sobre las exportaciones y restringir el movimiento de productos apícolas, generando consecuencias económicas para productores y empresas del sector.

Por ese motivo, el organismo sanitario insistió en la necesidad de mantener una vigilancia permanente en los apiarios y actuar rápidamente ante cualquier sospecha compatible con la presencia de la plaga.

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Los canales habilitados para realizar denuncias

Desde el SENASA recordaron que la notificación de sospechas de PEC es obligatoria e inmediata. Los productores, técnicos y apicultores cuentan con distintos canales oficiales para reportar cualquier situación sospechosa y agilizar la respuesta sanitaria.

Entre las vías habilitadas se encuentran WhatsApp, correo electrónico, formularios digitales y las oficinas locales distribuidas en todo el país. El objetivo es fortalecer la detección temprana y evitar la dispersión de una plaga considerada una de las principales amenazas sanitarias para la apicultura argentina.

La vigilancia preventiva aparece como una herramienta clave para proteger una actividad que tiene peso estratégico en las economías regionales y en el comercio exterior. En un contexto donde Argentina se mantiene entre los mayores exportadores mundiales de miel, preservar la sanidad apícola resulta fundamental para garantizar la producción y el abastecimiento de alimentos vinculados a la polinización.