Boca apuesta al regreso del Vasco: Arruabarrena, a un paso de ser el nuevo DT
Boca está a horas de concretar el regreso de Rodolfo Arruabarrena como entrenador, en una decisión que busca reencauzar el rumbo futbolístico del equipo tras un semestre cargado de frustraciones. La dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme aceleró las negociaciones y solo restan detalles contractuales para oficializar la llegada del Vasco, quien volverá a sentarse en el banco xeneize después de una década.
La salida de Claudio Úbeda precipitó la búsqueda de un reemplazante en un contexto de fuerte presión institucional. La reciente eliminación en la fase de grupos de la Copa Libertadores profundizó el malestar entre los hinchas y obligó a la conducción del club a tomar decisiones rápidas, con el objetivo de recuperar competitividad en una temporada que aún ofrece desafíos importantes.
En este escenario, la Copa Sudamericana aparece como el gran objetivo internacional para Boca, que busca cortar una sequía de títulos fuera del país que se extiende desde la obtención de la Recopa Sudamericana en 2008. Al mismo tiempo, el equipo mantiene aspiraciones en el Torneo Clausura y la Copa Argentina.

Un nombre conocido para afrontar la presión
La elección de Arruabarrena responde tanto a su conocimiento del club como a los antecedentes positivos que dejó durante su anterior etapa como entrenador. Aunque la dirigencia evaluó otras alternativas, el Vasco terminó imponiéndose como la opción más viable para asumir en un momento delicado.
Entre los nombres que estuvieron en consideración aparecieron técnicos con fuerte identificación con la institución, como Antonio Mohamed, Cristian González y Guillermo Barros Schelotto. Sin embargo, la situación contractual de varios candidatos y la necesidad de resolver rápidamente la sucesión inclinaron la balanza hacia Arruabarrena.
Otro factor que jugó a su favor fue su predisposición para regresar. El entrenador había recibido propuestas de distintos clubes sudamericanos e incluso sondeos desde Medio Oriente, pero optó por esperar una oportunidad para volver a Boca, una institución con la que mantiene un vínculo especial desde sus tiempos de futbolista.

Un recorrido marcado por títulos y experiencia internacional
Arruabarrena construyó una sólida trayectoria tanto dentro como fuera de la Argentina. Como jugador surgió de las divisiones inferiores de Boca y fue parte de una etapa histórica para la institución, conquistando el Apertura 1998, el Clausura 1999 y la Copa Libertadores 2000 antes de emigrar al fútbol europeo.
Su paso por el Villarreal de España le permitió consolidarse internacionalmente y compartir plantel con varios futbolistas argentinos, entre ellos el propio Riquelme. Esa relación profesional, aunque sin una amistad estrecha, se mantuvo siempre en buenos términos.
Como entrenador, inició su carrera en Tigre y posteriormente dirigió a Nacional de Montevideo antes de asumir su primer ciclo en Boca. Durante aquella etapa consiguió el torneo de Primera División 2015 y la Copa Argentina 2014/15, logros que le permitieron dejar una marca positiva en su gestión.
Su estadística también respalda ese recuerdo. En 75 partidos dirigidos Arruabarrena obtuvo 47 triunfos, 13 empates y 15 derrotas, alcanzando una efectividad superior al 68%, una cifra que lo ubica entre los entrenadores con mejores números recientes en el club.

Los desafíos que tendrá por delante
El principal reto de Arruabarrena será reconstruir anímicamente a un plantel golpeado por los últimos resultados y devolverle protagonismo a Boca en las competencias que quedan por disputar.
La primera prueba importante llegará en la Copa Sudamericana, donde el conjunto xeneize enfrentará a O’Higgins en los playoffs de 16avos de final. La serie aparece como una oportunidad para comenzar una recuperación deportiva y alimentar la ilusión de volver a conquistar un título internacional.
Además, Arruabarrena deberá sostener la competitividad en el Torneo Clausura y en la Copa Argentina, dos certámenes donde la exigencia será máxima desde el primer día.
La intención de la dirigencia es cerrar el acuerdo en las próximas horas para que el Vasco viaje a Buenos Aires y firme un contrato por 18 meses. Si los plazos previstos se cumplen, la presentación oficial podría realizarse antes de mitad de semana, permitiéndole instalarse rápidamente en el predio de Ezeiza y comenzar a planificar la pretemporada.
