Denuncian fraude en el mercado del aceite de girasol y piden retirar productos de las góndolas
La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) denunció ante los organismos nacionales de control un presunto fraude en la comercialización de aceite de girasol que, según sus estimaciones, alcanzaría a uno de cada diez litros vendidos en el mercado interno. La entidad asegura que análisis realizados sobre productos adquiridos en supermercados detectaron irregularidades en la composición del aceite, diferencias entre el contenido real y el declarado en el envase, además de posibles incumplimientos sanitarios y de etiquetado.
La presentación fue realizada ante el Instituto Nacional de Alimentos (INAL), el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y la Agencia de Lealtad Comercial. El objetivo es que los organismos inspeccionen las plantas elaboradoras, corroboren las irregularidades denunciadas y, de confirmarse, ordenen el retiro de los productos involucrados del mercado.
La investigación comenzó por cambios en las góndolas
Según explicó el presidente de CIARA, Gustavo Idígoras, la investigación se inició a partir del monitoreo habitual que realiza la entidad sobre el mercado interno. En ese seguimiento, detectaron un crecimiento acelerado de nuevas marcas que comenzaron a ganar participación en un segmento dominado históricamente por empresas tradicionales.
De acuerdo con la cámara, esas marcas concentran actualmente alrededor de 4 millones de litros mensuales de aceite, sobre un consumo total estimado en 40 millones de litros, lo que representa aproximadamente el 10% del mercado nacional.
Frente a esa situación, las empresas asociadas adquirieron distintos productos directamente en las góndolas y los sometieron a análisis físico-químicos en laboratorios especializados. Los resultados, según CIARA, revelaron una serie de anomalías que motivaron la denuncia formal.

Aceites mezclados y menor contenido que el declarado
Uno de los principales hallazgos fue que varios productos comercializados como “aceite de girasol 100%” contendrían mezclas con otros aceites vegetales de menor valor comercial, incumpliendo lo informado en sus etiquetas.
Los análisis detectaron niveles de ácido linolénico hasta 26 veces superiores al máximo permitido por el Código Alimentario Argentino para el aceite de girasol, un indicador que, según la entidad, constituye evidencia de la presencia de otras materias primas en la composición del producto.
A esto se suma otro perjuicio para el consumidor. Las mediciones realizadas sobre distintas botellas mostraron faltantes de hasta 122 mililitros respecto del volumen declarado, lo que representa entre un 15% y un 20% menos de contenido que el informado en el envase.

Preocupación por posibles riesgos sanitarios
La denuncia también incorpora aspectos vinculados con la seguridad alimentaria. Según CIARA, algunos productos presentaban etiquetas que indicaban “0% grasas trans”, aunque los análisis no respaldarían esa afirmación.
Además, durante los controles se detectaron lotes con un persistente olor a solvente, una característica que, de acuerdo con la entidad, no debería estar presente en un aceite apto para consumo humano y que podría indicar deficiencias en los procesos de elaboración o refinado.
Pese a haber identificado las marcas involucradas durante la investigación, la cámara decidió no difundir sus nombres públicamente para no interferir con las actuaciones administrativas. La información fue incorporada a la documentación presentada ante los organismos competentes.

La industria reclama controles y sanciones
Desde CIARA sostienen que uno de los aspectos más preocupantes del caso es que los productos denunciados cuentan con registros oficiales vigentes, lo que significa que las irregularidades no estarían en la documentación presentada para su habilitación, sino en los productos efectivamente comercializados.
Por ese motivo, la entidad solicitó que el INAL y el SENASA inspeccionen las plantas elaboradoras para verificar si existe una diferencia entre las formulaciones autorizadas y las que finalmente llegan al consumidor.
El foco está puesto en el mercado interno
La preocupación de la industria se concentra exclusivamente en el mercado doméstico. Según Idígoras, las exportaciones argentinas de aceites vegetales operan bajo sistemas de control mucho más estrictos, por lo que no existen indicios de problemas similares en los embarques destinados al exterior.
En cambio, el dirigente advirtió que este tipo de prácticas puede afectar la confianza de los consumidores argentinos y perjudicar la imagen de un sector que representa uno de los principales complejos exportadores del país.
