San Lorenzo tocó fondo: cayó ante Recoleta y se despidió de la Sudamericana
San Lorenzo protagonizó uno de los golpes más duros de su historia reciente al perder 1-0 frente a Deportivo Recoleta en el estadio Pedro Bidegain y quedar eliminado de la Copa Sudamericana 2026. El conjunto azulgrana llegaba a la última fecha dependiendo de sí mismo y con la ventaja de que incluso un empate le alcanzaba para acceder al repechaje, pero terminó firmando una noche para el olvido ante su gente.
El equipo dirigido por Gustavo Álvarez había construido una campaña sólida durante gran parte de la fase de grupos y llegaba invicto al encuentro decisivo. Sin embargo, la presión, la falta de eficacia y los errores defensivos terminaron condenando a un equipo que parecía tener la clasificación al alcance de la mano. Del otro lado, el modesto conjunto paraguayo jugó con inteligencia y aprovechó la oportunidad más clara que tuvo para quedarse con una victoria histórica.

El gol que silenció al Ciclón
El único tanto de la noche llegó a los 37 minutos del primer tiempo. Tras una rápida transición ofensiva, Allan Wlk definió con precisión luego de un contraataque que tomó mal parada a la defensa local. La jugada expuso nuevamente las dificultades defensivas de San Lorenzo en los momentos decisivos y cambió por completo el clima del partido. A partir de allí, los nervios comenzaron a apoderarse del conjunto argentino.
Aunque San Lorenzo monopolizó la posesión y empujó constantemente en busca de la igualdad, se encontró con una actuación sobresaliente del arquero Nelson Ferreira. El guardameta respondió cada vez que fue exigido y sostuvo la ventaja de Recoleta frente a los intentos de Alexis Cuello, Rodrigo Auzmendi y Mathías De Ritis. El dominio territorial del Ciclón nunca se tradujo en claridad ni contundencia dentro del área rival, un problema que terminó siendo determinante en la eliminación.
Desesperación, cambios y un final cargado de tensión
En el complemento, San Lorenzo intensificó la presión y adelantó aún más sus líneas. Gustavo Álvarez movió el banco en busca de respuestas ofensivas con los ingresos de Luciano Vietto, Gregorio Rodríguez y Diego Herazo. También apostó por un esquema más agresivo con Nahuel Barrios y Facundo Gulli como ejes ofensivos. Sin embargo, la desesperación empezó a jugarle en contra y el equipo perdió precisión en los metros finales.
La segunda mitad también estuvo marcada por un momento de preocupación cuando Wilfrido Báez debió ser retirado en ambulancia tras sufrir un traumatismo en la cabeza. El partido permaneció detenido durante varios minutos y la tensión aumentó tanto dentro como fuera del campo. En una de las últimas acciones del encuentro, el arquero Orlando Gill le atajó un penal a Allan Wlk, evitando una derrota más amplia para San Lorenzo. Ni siquiera esa atajada pudo modificar la sensación de fracaso absoluto que dominó el cierre de la noche en Boedo.

Un golpe deportivo y anímico para el futuro
La derrota dejó a San Lorenzo en el tercer puesto del Grupo D, superado por diferencia de gol por Santos, que en simultáneo goleó 3-0 a Deportivo Cuenca. De esta manera, el Ciclón quedó eliminado incluso de los dieciseisavos de final y no tendrá competencia internacional durante el segundo semestre del año. El desenlace representa un golpe deportivo, económico y anímico para una institución que había depositado grandes expectativas en el torneo continental.
Mientras tanto, Deportivo Recoleta celebró una clasificación histórica y avanzó a la siguiente instancia junto a Santos. El conjunto paraguayo logró una de las victorias más importantes de su historia reciente y silenció al Nuevo Gasómetro. Para San Lorenzo, en cambio, quedó una noche de frustración profunda y muchas preguntas de cara al futuro inmediato.
