El Senado convirtió en ley la reforma laboral y Milei selló su mayor triunfo legislativo
La Cámara alta del Senado sancionó este viernes la reforma laboral y le dio al Gobierno de Javier Milei su mayor victoria política desde el inicio de las sesiones extraordinarias. Con 42 votos afirmativos, 28 negativos y dos abstenciones, el oficialismo logró validar las modificaciones introducidas por Diputados y dejó atrás uno de los capítulos más controvertidos del proyecto: el artículo referido a las licencias médicas.
El respaldo llegó de la mano de un armado amplio que incluyó a La Libertad Avanza (LLA), la Unión Cívica Radical (UCR), el PRO, peronistas disidentes y bloques provinciales. Los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano optaron por la abstención, tras un debate que se extendió por más de cuatro horas y que marcó el cierre del período extraordinario con un resultado favorable para la Casa Rosada.
Concesiones y cambios para asegurar los votos
El texto de reforma laboral que finalmente se convirtió en ley incorporó cambios clave que inclinaron la balanza. Entre ellos, la eliminación del artículo 44, que recortaba plazos y montos de las licencias pagas por enfermedades o accidentes no laborales. Durante la sesión, el Senado no podía modificar el proyecto: debía aprobar lo votado por Diputados o insistir con la versión original. Se impuso la primera opción.
En el primer tratamiento en la Cámara alta también se eliminaron disposiciones sensibles, como el artículo que otorgaba alivios en Ganancias para grandes empresas, lo que implicaba mayores recursos para gobernadores y Nación. Además, hubo gestos hacia sindicatos y cámaras empresarias, como la continuidad del 6% destinado a obras sociales y una versión atenuada del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), destinado a asistir a las empresas en el pago de indemnizaciones.

Traspaso judicial y críticas por el “rodillo”
Otro punto de la reforma laboral que generó cuestionamientos fue la inclusión, como anexo, del traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires. La oposición señaló que el tema no figuraba formalmente en el temario ampliado de las extraordinarias y que debió contar con tratamiento en comisión y estado parlamentario propio.
Sin embargo, la falta de resistencia efectiva permitió que la iniciativa avanzara sin mayores obstáculos. Desde algunos sectores se habló del “rodillo parlamentario” del oficialismo, en referencia a la capacidad de imponer la agenda con acuerdos circunstanciales y votos dialoguistas.
Cambios en convenios, indemnizaciones y vacaciones
La reforma laboral introduce transformaciones profundas en el régimen laboral. En materia de convenios colectivos, se otorga prioridad a los acuerdos por empresa o región por encima de los sectoriales y se elimina la ultraactividad, es decir, la prórroga automática de convenios vencidos si no hay uno nuevo firmado.

En cuanto a las indemnizaciones por despido, se mantiene el criterio de un mes de sueldo por año trabajado, pero se excluyen conceptos no mensuales como el aguinaldo y premios extraordinarios. Además, se establecen topes: el monto no podrá superar tres veces el salario promedio del convenio ni ser inferior al 67% de la remuneración habitual. También se habilita el pago en cuotas —hasta seis para grandes empresas y hasta 12 para MiPyMEs— con actualización por IPC más un 3% anual.
Respecto de las vacaciones, la reforma laboral permite fraccionarlas en períodos no menores a siete días corridos y fija como regla general el otorgamiento entre el 1 de octubre y el 30 de abril, aunque admite acuerdos por fuera de ese lapso. La notificación deberá realizarse con al menos 30 días de anticipación.
Banco de horas, plataformas y derecho a huelga
La reforma laboral incorpora el sistema de banco de horas, que permite compensar jornadas más extensas con otras más breves, siempre que no se supere el máximo legal semanal y se respeten los descansos mínimos. Los acuerdos deberán formalizarse por escrito y podrán contar con participación sindical.
También se crea la figura del trabajador de plataforma como repartidor independiente, estableciendo que el vínculo no constituye relación laboral sino contrato de servicios. En paralelo, la reforma laboral redefine el derecho a huelga: los servicios esenciales deberán garantizar un 75% de funcionamiento y los considerados trascendentales, un 50%. La educación en sus tres niveles pasa a integrar el listado de actividades esenciales.

Blanqueo y nuevo esquema de aportes
La reforma laboral incluye un capítulo de blanqueo, que permitirá regularizar trabajadores informales con una quita de hasta el 70% de las deudas por aportes y contribuciones. A su vez, el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) reducirá en un 8% las cargas patronales para quienes registren nuevos empleados.
El Fondo de Asistencia Laboral, por su parte, se financiará con contribuciones obligatorias: 1% de las remuneraciones brutas en grandes empresas y 2,5% en MiPyMEs, recursos que actualmente se destinan al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Este punto abrió interrogantes sobre el impacto en el financiamiento jubilatorio.
Con la sanción definitiva, el Gobierno cierra las extraordinarias con una victoria legislativa de peso. Ahora, el desafío será medir en el mediano plazo el impacto económico, sindical y judicial de una reforma laboral que promete reconfigurar el mercado de trabajo argentino.
