El ternero pierde impulso mientras cae la exportación de carne
El mercado ganadero atraviesa un escenario de señales contrapuestas. Mientras el precio del ternero mantiene niveles elevados pero comienza a mostrar dificultades para sostener la tradicional recomposición estacional, las exportaciones de carne vacuna registraron una caída en agosto. A esto se suma el retroceso del valor generado por los cueros bovinos durante el primer semestre. Los datos surgen del último informe de Rosgan, que permite observar cómo la estabilidad de la hacienda terminada empieza a repercutir sobre los distintos eslabones de la cadena.
Uno de los principales datos está en el valor de referencia del Ternero ROSGAN, que en septiembre se ubicó en $6.135,4. La cifra representa una baja moderada frente a los $6.187,5 registrados en julio, pero adquiere relevancia porque se trata del segundo retroceso nominal en un contexto caracterizado por una oferta disponible reducida.
El ternero pierde fuerza frente al precio del gordo
La evolución del ternero muestra una particularidad: aunque todavía conserva una mejora respecto del comienzo del año, la invernada empieza a encontrar un techo en la estabilidad del precio del gordo. Tradicionalmente, el ternero registra una valorización estacional a medida que avanza la demanda de reposición, pero esa dinámica pierde fuerza cuando el valor del animal terminado no acompaña.
En lo que va de 2026, el ternero acumula una suba nominal del 7,3%, mientras que el gordo registra un incremento promedio del 6,8%. La diferencia todavía es favorable para la invernada, pero se achica y puede condicionar las decisiones de compra de los productores. Con una oferta limitada, la resistencia de los precios adquiere especial importancia para determinar cómo continuará el mercado durante los próximos meses.

El dato también refleja que la relación entre reposición y hacienda terminada comienza a ser más determinante. Si el gordo mantiene una evolución contenida, los compradores de terneros tienen menos margen para convalidar aumentos significativos, aun cuando la disponibilidad de animales siga siendo acotada.
Menos carne certificada para exportar
En paralelo, el comercio exterior mostró una contracción durante agosto. De acuerdo con los datos del SENASA, se certificaron 61.295 toneladas de cortes de carne vacuna, un 6,4% menos que las 65.469 toneladas registradas en julio.
Si se incorporan huesos, huesos con carne y menudencias, el volumen certificado alcanzó las 82.122 toneladas peso producto, frente a las 87.671 toneladas del mes anterior. La reducción fue del 6,3%, confirmando una menor actividad exportadora durante el último mes relevado.

China mantuvo su posición como principal destino. El gigante asiático concentró el 54% del volumen certificado, con 44.529 toneladas de productos bovinos, aunque también presentó una disminución mensual del 4,7%. El comportamiento de este mercado resulta especialmente relevante para la cadena argentina por su peso en las compras externas y por su influencia sobre determinadas categorías de hacienda.
Los cueros exportan más volumen, pero generan menos dólares
El escenario también presenta dificultades en el negocio de los subproductos. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones argentinas de cueros y pieles bovinas generaron US$168 millones, un 4% menos que los US$175,4 millones obtenidos durante el mismo período de 2025.
La caída resulta significativa porque se produjo pese a que los embarques aumentaron 14% en volumen, hasta alcanzar 106.886 toneladas. El problema estuvo en los precios: los valores promedio retrocedieron en las distintas categorías, reduciendo el ingreso generado por las ventas externas.

El cuero bruto, que representa el 65% del volumen exportado, promedió US$421 por tonelada, un 15% menos interanual. El cuero curtido, responsable del 35% de los embarques, alcanzó US$3.666 por tonelada, con una baja del 10%. El cuero preparado tuvo el peor desempeño: su valor exportado cayó 25%, con 227 toneladas embarcadas a un promedio de US$13.593 por tonelada.
Así, los datos reunidos por Rosgan muestran una cadena que enfrenta una combinación de oferta ganadera ajustada, menor dinamismo exportador y precios internacionales menos favorables para algunos subproductos. El comportamiento del gordo y la evolución de la demanda externa serán claves para definir si el ternero consigue recuperar impulso o si la estabilidad comienza a convertirse en la principal característica del mercado.
