Boca cayó en Guayaquil y quedó contra las cuerdas en la Copa Libertadores
Boca sufrió un duro golpe en su visita a Barcelona SC en Ecuador al caer 1-0 en un encuentro condicionado por la lluvia torrencial y un campo de juego anegado. El equipo dirigido por Claudio Úbeda no logró hacer pie en Guayaquil y acumuló su segunda derrota consecutiva en la Copa Libertadores 2026, un resultado que complica seriamente sus aspiraciones en el Grupo D.
El único gol de la noche llegó a los 27 minutos del segundo tiempo, cuando Héctor “Tito” Villalba capitalizó un contraataque con una definición precisa junto al palo. En un duelo desordenado y friccionado, el conjunto ecuatoriano fue más efectivo y supo aprovechar las condiciones adversas mejor que el Xeneize.
Como si el resultado no fuera suficiente castigo, Boca también sufrió un fuerte contratiempo con la lesión de su arquero Leandro Brey, quien debió abandonar el campo en el primer tiempo tras un golpe en las costillas. El panorama se volvió aún más oscuro para un equipo que nunca logró imponer condiciones.

Lesión, expulsiones y un trámite accidentado
El partido tuvo un desarrollo accidentado desde temprano. A los 22 minutos del primer tiempo, Brey protagonizó un choque que lo dejó fuera del encuentro, obligando el ingreso de Javier García. El experimentado arquero de 39 años volvió a la acción tras 786 días sin jugar, en una situación tan inesperada como simbólica.
Antes del descanso, el árbitro colombiano Carlos Betancur tomó una decisión clave: expulsó a Santiago Ascacíbar por una dura infracción sobre Milton Céliz, sanción ratificada por el VAR. La roja directa condicionó el desarrollo de Boca, que quedó con diez hombres en un contexto ya adverso.
En el complemento, el encuentro se emparejó numéricamente cuando Céliz también vio la tarjeta roja por un golpe sobre Leandro Paredes. Sin embargo, ni siquiera con diez contra diez Boca logró encontrar claridad ni profundidad, en un campo donde la pelota apenas rodaba con normalidad.
Falta de eficacia y golpe final
A pesar de las dificultades, Boca tuvo oportunidades para cambiar la historia. Miguel Merentiel falló un mano a mano clave ante el arquero José Contreras, mientras que Exequiel Zeballos generó la ocasión más peligrosa del segundo tiempo. La falta de precisión en los metros finales volvió a ser un problema determinante.
Barcelona, en cambio, fue más pragmático. A los 72 minutos, Jhonny Quiñónez desbordó por la derecha y asistió a Villalba, quien no perdonó. El gol terminó de inclinar un partido que ya se presentaba cuesta arriba para el conjunto argentino.
Sobre el cierre, Javier García evitó una diferencia mayor con una buena intervención ante otro intento de Villalba. Sin embargo, la derrota ya estaba sellada y dejó a Boca en una posición incómoda en la tabla.
Grupo abierto y futuro incierto
Con seis puntos, Boca quedó momentáneamente en la cima del Grupo D junto a Universidad Católica y Cruzeiro, aunque ambos equipos tienen un partido menos. El resultado del duelo entre chilenos y brasileños podría relegar al Xeneize al tercer puesto, complicando su clasificación a la siguiente fase.
El escenario obliga al equipo de Úbeda a hacerse fuerte en casa. Boca deberá ganar sus dos partidos restantes en La Bombonera: primero ante Cruzeiro y luego frente a Universidad de Chile. Ya no hay margen de error para un equipo que pasó de liderar a estar en riesgo.

Un problema bajo los tres palos
La situación se agrava por las complicaciones en el arco. Agustín Marchesín ya estaba fuera por una lesión ligamentaria, y ahora se suma la incertidumbre por el estado físico de Brey. Boca podría afrontar la recta final del grupo con su tercer arquero como titular, una situación delicada en un torneo de máxima exigencia.
Javier García, que no sumaba minutos oficiales desde marzo de 2024, deberá responder en un momento crítico. Su experiencia será clave en un contexto donde cada detalle puede definir el futuro del equipo.
Antes de volver a la Libertadores, Boca tendrá un compromiso decisivo a nivel local: recibirá a Huracán por los octavos de final del Torneo Apertura. Un duelo que también puede marcar el ánimo de un plantel golpeado y necesitado de reacción inmediata.
