La nutrición animal creció y abre una oportunidad en la ganadería
La nutrición animal registró un crecimiento moderado durante 2025, aunque los datos muestran que todavía existe un amplio margen para aumentar el uso de alimentos ajustados a los requerimientos de cada producción. El principal espacio de expansión aparece en los bovinos de carne, actividad que concentra la mayor diferencia entre la alimentación utilizada y su potencial nutricional.
La Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA) presentó la actualización del Coeficiente Equivalente Alimento (CEA), indicador que permite reunir en una misma unidad las diferentes formas de alimentación utilizadas en las producciones animales. En 2025, el CEA alcanzó 35,1 millones de toneladas, frente a los 34,7 millones registrados en 2024, lo que representó un incremento interanual del 1,1%.

Más alimentos, pero con una brecha todavía amplia
Dentro del volumen total, los alimentos balanceados y concentrados representaron 18,7 millones de toneladas, con una suba del 2,1% respecto del año anterior. El indicador no solo permite medir cuánto alimento se utiliza actualmente, sino también estimar cuál sería la demanda si los animales recibieran dietas balanceadas de acuerdo con sus requerimientos nutricionales.
Para 2025, ese potencial teórico alcanzó 191,3 millones de toneladas. La cifra contempla diferentes fuentes de alimentación, entre ellas granos, forrajes y silajes, por lo que no debe interpretarse como una estimación de las ventas futuras de la industria de alimentos balanceados.
El cálculo muestra, de todos modos, una distancia considerable entre la alimentación efectiva y las necesidades potenciales de los rodeos. Esa brecha adquiere especial relevancia en la ganadería bovina, donde el margen de incorporación de herramientas nutricionales continúa siendo elevado.

Los bovinos de carne concentran la mayor oportunidad
En los bovinos destinados a la producción de carne, el CEA alcanzó 12,34 millones de toneladas durante 2025, apenas por debajo de los 12,40 millones del año anterior. La disminución estuvo asociada principalmente con una reducción del stock, pero el dato más significativo surge al compararlo con el potencial calculado para la actividad.
Según el indicador, los bovinos de carne podrían demandar 152,8 millones de toneladas bajo una alimentación ajustada a sus requerimientos. De acuerdo con Federico Etcheverry, ingeniero agrónomo y expresidente de CAENA, quien está a cargo de la elaboración del indicador, el potencial de crecimiento es enorme y la ganadería de carne presenta “por lejos” la mayor brecha entre la situación actual y la potencial.
La diferencia contrasta con lo observado en otras actividades. En los tambos, el CEA fue de 10,39 millones de toneladas frente a un potencial de 12,12 millones, una distancia considerablemente menor. Esto refleja un mayor nivel de incorporación de nutrición formulada dentro de la producción lechera.
Avances en otras producciones
El resto de las principales producciones también presentó distintos niveles de utilización de alimentos. Los pollos de engorde alcanzaron 5,91 millones de toneladas, mientras que los porcinos registraron 3,72 millones y las aves de postura, 2,58 millones. En estos tres casos, la metodología considera que la totalidad de la alimentación incluida corresponde a nutrición industrializada.

En otras especies, la diferencia entre el volumen utilizado y el potencial resulta mucho más pronunciada. En equinos, el CEA llegó a 95.706 toneladas, frente a 9,32 millones potenciales, mientras que en ovinos alcanzó 27.192 toneladas contra un potencial estimado de 4,76 millones.
La acuicultura, en tanto, fue la actividad con mayor crecimiento interanual dentro de las categorías relevadas. Su CEA pasó de 17.045 a 21.756 toneladas, lo que significó un incremento del 27,6%. CAENA vinculó parte de esta expansión con el desarrollo de la producción de trucha arcoíris en la cuenca del río Limay.
Un margen para mejorar la eficiencia
Los resultados de 2025 muestran que la nutrición animal continúa avanzando, aunque a un ritmo moderado. El dato más relevante no está solamente en las toneladas utilizadas, sino en el enorme potencial que todavía permanece sin aprovechar, particularmente en la ganadería bovina de carne.
La incorporación de dietas más ajustadas a los requerimientos puede convertirse en una herramienta para mejorar el desempeño productivo de los rodeos. En ese escenario, la amplia brecha identificada por el CEA posiciona a los bovinos de carne como el principal espacio de crecimiento para la nutrición animal argentina.
