Legumbres: la Argentina busca dar el salto de escala y avanzar hacia productos de mayor valor agregado


El mercado argentino de legumbres atraviesa una etapa de fuerte expansión productiva y transformación estratégica. Así quedó reflejado durante la 1.ª Jornada de la Mesa de Legumbres de Santa Fe, realizada en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), donde especialistas, técnicos y referentes del sector coincidieron en que el desafío ya no pasa únicamente por producir más. La competitividad futura dependerá de combinar escala, calidad, trazabilidad y capacidad de diferenciación en un mercado internacional cada vez más exigente.

Durante el encuentro, Paulo Lanza, especialista en Comercio Exterior, destacó que Argentina parte de una posición favorable frente a otros competidores globales. El rendimiento promedio nacional alcanza los 1.484 kilos por hectárea, muy por encima de la media mundial de 1.058 kilos. Además, entre el 60% y el 73% de la producción argentina se destina a exportación, un perfil que vuelve estratégica cada nueva campaña para sostener mercados y consolidar la presencia del país como proveedor internacional.

En ese contexto, la campaña 2025/26 proyecta un importante salto productivo. Bajo un escenario climático normal, se esperan 1,37 millones de toneladas de legumbres sobre una superficie récord de 952.100 hectáreas, un 24% más que en el ciclo anterior. El poroto seguirá liderando la producción nacional con más de 835.000 toneladas, mientras que la arveja muestra una expansión sostenida en Santa Fe y Buenos Aires.

Arvejas, legumbres

Tecnología, genética y semillas para sostener la competitividad

El incremento de producción no dependerá únicamente de sumar hectáreas. Especialistas del INTA remarcaron que el salto competitivo de las legumbres exigirá mejorar genética, reducir pérdidas y avanzar en variedades con mayor valor comercial. Daniel Kirschbaum, referente del organismo en Hortalizas, Flores, Aromáticas y Medicinales, destacó la importancia del convenio INTA-ICARDA, que conecta a la Argentina con un banco global de germoplasma orientado al desarrollo de nuevas variedades adaptadas a las condiciones locales.

Actualmente, INTA Oliveros coordina la Red Nacional de Arveja y trabaja sobre más de 15 materiales avanzados de esa especie, además de líneas experimentales de lenteja. La incorporación de genética adaptada aparece como una de las claves para reducir brechas de rendimiento y mejorar la competitividad exportadora frente a un escenario internacional cada vez más disputado.

Otro de los puntos señalados durante la jornada fue la necesidad de ordenar el sistema de semillas. Luis Rista, referente de INASE, advirtió que las legumbres todavía presentan altos niveles de informalidad, con fuerte utilización de semilla propia y baja tasa de recambio varietal. Frente a ese escenario, el organismo avanzó en la incorporación de cultivos al SISA y en nuevas regulaciones para mejorar el registro y control de cultivares.

Lentejas, arvejas y garbanzos, legumbres

La calidad y la trazabilidad ganan protagonismo

La adopción de herramientas de agricultura de precisión también comenzó a ocupar un lugar central dentro de la cadena. Eduardo Vita Larrieu, investigador de INTA Oliveros, presentó avances vinculados al uso de drones, aplicaciones selectivas y sistemas de medición para mejorar eficiencia y reducir pérdidas.

La poscosecha representa otro de los grandes desafíos para las legumbres. Ricardo Bartosik, especialista en Poscosecha de Granos de INTA Balcarce e investigador del CONICET, explicó que la calidad no se define únicamente en el lote, sino también durante el acondicionamiento, limpieza, almacenamiento y segregación de mercadería. Los mercados internacionales exigen productos sanos, secos y libres de contaminantes.

En ese contexto, la inversión en plantas de procesamiento y sistemas de gestión de calidad gana cada vez más importancia. Evitar rechazos por residuos químicos y garantizar uniformidad comercial se transformó en un requisito indispensable para sostener la confianza sobre el producto argentino y acceder a mejores condiciones de exportación.

Lentejas, arvejas y garbanzos, legumbres

China, India y el desafío de agregar valor

Más allá de la producción primaria, uno de los mayores potenciales de la cadena está en el desarrollo de productos con valor agregado. María Cecilia Accoroni, de INTA Oliveros, presentó oportunidades vinculadas a harinas, snacks, texturizados, panificados y sustitutos cárnicos elaborados a partir de legumbres. El crecimiento global de las proteínas vegetales y de los alimentos saludables abre un escenario favorable para este tipo de desarrollos.

En paralelo, el mercado internacional continúa ofreciendo oportunidades, aunque dentro de un escenario más competitivo. China representa uno de los destinos más atractivos: consume alrededor de 3,28 millones de toneladas de legumbres secas al año y depende fuertemente de las importaciones. Las arvejas secas explican más de la mitad del consumo chino y la producción doméstica cubre menos del 3% de la demanda, un dato que despierta interés entre los exportadores argentinos.