La cría pone el foco en las vaquillonas preñadas, que promedian $2,47 millones
El mercado de cría muestra una diferencia significativa entre las categorías de vientres y sus valores de referencia. Las vaquillonas con garantía de preñez alcanzaron un promedio de $2.470.814 por cabeza, por encima de las vacas nuevas preñadas y del resto de las categorías relevadas. En un contexto de ajustes en la invernada, el valor de los vientres refleja la importancia económica de asegurar la reposición y la capacidad reproductiva del rodeo.
Según el informe semanal de mercados de hacienda en pie de AZ Group, correspondiente al período del 5 al 9 de octubre, las vaquillonas con garantía de preñez encabezaron las cotizaciones del mercado de cría, con valores de entre $2.055.815 y $2.676.770 por animal. El promedio de $2,47 millones constituye el principal dato de esta categoría y permite dimensionar la inversión necesaria para incorporar hembras con destino reproductivo.
La diferencia con otros vientres también resulta relevante. Las vacas nuevas preñadas promediaron $2 millones por cabeza, mientras que las vacas usadas con garantía de preñez se ubicaron en $1.772.383. Así, la vaquillona con garantía de preñez presentó una cotización promedio 23,5% superior a la de la vaca nueva preñada, una brecha que muestra cómo se diferencian los valores de las distintas alternativas de reposición.

La reposición reproductiva, una inversión de largo plazo
La comparación entre categorías de la cría permite observar que el mercado no valora de la misma manera a todos los vientres. La edad, la condición reproductiva y el potencial productivo son variables que inciden en la decisión de compra.
En el caso de las vaquillonas con garantía de preñez, el desembolso promedio supera los $2,4 millones por cabeza, mientras que las vacas nuevas con cría alcanzaron $1.662.694. Las vacas usadas con cría, por su parte, promediaron $1.209.209.
Las vacas sin servicio registraron un promedio de $1.306.831, con un rango de cotizaciones de $1.113.206 a $1.520.227. En tanto, las vacas usadas con cría se negociaron entre $1.053.678 y $1.329.586. La amplitud de los valores dentro de algunas categorías también señala la importancia de las características particulares de cada lote en las operaciones comerciales.

Qué muestran los valores de las distintas categorías
El relevamiento de AZ Group permite ordenar los precios promedio de los principales vientres según su condición. Las vaquillonas con garantía de preñez se ubicaron en primer lugar, seguidas por las vacas nuevas preñadas, las vacas usadas con garantía de preñez y las vacas nuevas con cría.
Esta estructura de precios ofrece una referencia para los productores que evalúan inversiones en reproducción. Sin embargo, el valor de compra no determina por sí solo la conveniencia económica de incorporar un vientre: también deben considerarse la alimentación, la sanidad, el manejo reproductivo, la disponibilidad de recursos forrajeros y el tiempo necesario para recuperar el capital invertido.

La diferencia con la invernada marca el contexto ganadero
El comportamiento de la cría adquiere mayor relevancia al contrastarlo con lo ocurrido en la invernada durante la misma semana. De acuerdo con AZ Group, los terneros de entre 200 y 230 kilos bajaron 5,06%, hasta $6.013 por kilo vivo, mientras que los ejemplares de 230 a 260 kilos retrocedieron 4,51%, hasta $5.636. En cambio, los terneros de 130 a 160 kilos subieron 3,48%.
La comparación evidencia que el ajuste de precios no fue uniforme en el mercado de hacienda. Mientras varias categorías de animales destinados al engorde registraron bajas, los vientres conservaron referencias nominales superiores a los dos millones de pesos en las categorías de hembras preñadas nuevas y vaquillonas con garantía de preñez.
Por ahora, el principal indicador del mercado de cría es el valor alcanzado por las vaquillonas con garantía de preñez, que se mantienen como la categoría más cotizada entre los vientres relevados. Para determinar si existe un cambio de tendencia será necesario comparar estos valores con los de semanas posteriores, ya que el informe de la semana 41 no aporta una variación semanal específica para la cría.
