Brasil abarata el cerdo y las ventas a la Argentina marcan un récord


La carne porcina brasileña ganó competitividad frente a la producción argentina y las importaciones alcanzaron durante 2026 un nivel inédito para los últimos años. Entre enero y agosto, Brasil envió 41.400 toneladas de carne de cerdo a la Argentina, un volumen 20% superior al registrado en el mismo período de 2025 y que constituye el mayor para esos meses desde, al menos, 2010.

El avance de las compras externas se explica principalmente por la fuerte caída del precio del cerdo en Brasil. Según un informe del IERAL, en agosto el capón argentino cotizó cerca de 62% por encima de la referencia brasileña, una diferencia que se ubicó entre las siete mayores desde febrero de 2015. Además, la brecha se mantuvo durante cuatro meses consecutivos por encima del 50%.

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Una brecha explicada por la caída de precios en Brasil

El principal factor detrás del desacople fue la evolución de las cotizaciones brasileñas. El cerdo vivo pasó de US$ 1,46 por kilo en enero a US$ 0,89 en agosto, lo que representó una caída cercana al 40% en apenas siete meses. En Argentina, en cambio, el capón promedió US$ 1,45 por kilo durante agosto y se mantuvo dentro del rango observado en años anteriores.

La diferencia de valores generó un incentivo para el ingreso de producto brasileño al mercado argentino. Las ventas desde el país vecino se multiplicaron por más de siete respecto de 2024, cuando los volúmenes importados eran considerablemente menores. La combinación de precios internacionales más bajos y una oferta brasileña creciente permitió que los frigoríficos y operadores argentinos ampliaran sus compras.

La presión exportadora de Brasil está relacionada, a su vez, con el crecimiento de su producción. Entre enero y junio, los establecimientos bajo inspección sanitaria obtuvieron 2,93 millones de toneladas de carne porcina, un incremento de 6,4% interanual. Ese aumento obliga a colocar mayores volúmenes tanto en el mercado interno como en los destinos externos, entre los cuales Argentina absorbió una parte creciente.

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Más importaciones en un mercado argentino que también crece

El incremento de las compras externas ocurre mientras la producción nacional atraviesa un período de expansión. En los doce meses terminados en agosto, Argentina produjo unas 877.000 toneladas de carne porcina, un volumen 11,5% mayor que el registrado un año antes y el nivel más elevado de la serie analizada por el IERAL.

En ese contexto, las importaciones todavía representan una proporción limitada del mercado. El producto importado explicó alrededor del 6,2% del consumo aparente durante los doce meses considerados. Por ahora, ese porcentaje no muestra un desplazamiento masivo de la producción argentina, que continúa creciendo y abasteciendo la mayor parte de la demanda interna.

Sin embargo, el impacto de la carne brasileña puede sentirse en la formación de precios. La disponibilidad de un producto importado a menor valor amplía las alternativas de abastecimiento para frigoríficos, industrias y cadenas comerciales. Esa referencia puede introducir una mayor presión competitiva sobre los productores locales, especialmente mientras persista una diferencia tan amplia entre ambas cotizaciones.

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El interrogante sobre cuánto puede durar la presión

La sostenibilidad de los precios brasileños aparece como uno de los principales interrogantes para los próximos meses. Para una granja independiente de referencia ubicada en Santa Catarina, el IERAL estimó en agosto un costo de producción de US$ 1,23 por kilo vivo frente a un precio de apenas US$ 0,89. La diferencia implica un margen negativo que dificulta mantener indefinidamente las cotizaciones actuales.

Los animales que llegan al mercado son resultado de decisiones productivas tomadas con varios meses de anticipación, por lo que la oferta no puede ajustarse inmediatamente a los cambios de precios. Además, las estructuras de costos varían entre establecimientos y regiones, por lo que no todas las granjas brasileñas enfrentan la misma situación.

Mientras continúe la brecha, la cadena porcina argentina deberá competir con una oferta brasileña más barata y abundante. Productividad, logística, energía, financiamiento y carga impositiva serán factores centrales para determinar la capacidad de los productores locales de sostener su posición en el mercado frente a un competidor que actualmente ejerce una fuerte presión sobre los precios.