El estiércol de 20 animales puede elevar hasta 20% el rinde del maíz
El estiércol bovino puede incrementar entre un 15% y un 20% el rendimiento del maíz en materia seca y reducir la necesidad de fertilizantes químicos. La ingeniera agrónoma Paola Campitelli, de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), explicó, según Agrofy News, cómo tratar estos residuos y aprovechar sus nutrientes para mejorar la productividad y reducir los costos de los sistemas agropecuarios.
La propuesta consiste en transformar los desechos ganaderos en enmiendas orgánicas capaces de mejorar la fertilidad del suelo. De esta manera, los nutrientes que provienen de los animales regresan a los lotes agrícolas y contribuyen a producir más alimento, en un esquema que integra agricultura y ganadería.
El aprovechamiento del estiércol forma parte de un modelo de economía circular, que busca convertir los residuos en recursos dentro del mismo establecimiento.

Del feedlot al lote de maíz para reducir costos
Uno de los principales beneficios de esta práctica es reutilizar los nutrientes dentro del propio establecimiento agropecuario, sin afrontar los costos que implica trasladar grandes volúmenes de material entre campos. En ese sentido, Campitelli recordó una frase del ingeniero Fernando Vilela, exsecretario de Bioagroindustria: “La biomasa viaja caro”.
El transporte del estiércol puede resultar costoso por su volumen y contenido de humedad. Sin embargo, cuando los residuos se generan en el mismo campo donde se produce el maíz destinado a alimentar al ganado, su aprovechamiento se vuelve más conveniente. “Es muy sencillo aplicar este concepto teórico de la economía circular o bioeconomía”, explicó la especialista.
Como ejemplo, Campitelli indicó que el estiércol producido por 20 animales puede utilizarse para enmendar una hectárea de maíz. Según detalló, el cultivo puede aumentar entre un 15% y un 20% su producción de materia seca, lo que representa una mayor disponibilidad de alimento para la hacienda.
A ese resultado se suma la posibilidad de reducir el gasto en fertilizantes fosfatados y nitrogenados, como la urea. La ingeniera señaló que la aplicación de enmiendas puede permitir prescindir del fósforo durante el primer año y disminuir las necesidades de nitrógeno. Incluso, algunos sistemas productivos ya dejaron de incorporar ambos fertilizantes al suelo.

Compostaje, el paso necesario para aprovechar los nutrientes
Para utilizar el estiércol, no alcanza con recolectarlo y distribuirlo directamente sobre el lote. Es necesario realizar un proceso de estabilización que permita aplicarlo de manera segura. En Córdoba, el trabajo conjunto entre organismos públicos y entidades productivas dio lugar a la Resolución 2917, que establece condiciones para la aplicación de estiércoles y efluentes estabilizados.
En los residuos sólidos, la técnica más utilizada es el compostaje, un procedimiento que favorece la actividad de microorganismos encargados de degradar la materia orgánica. Campitelli aclaró que no consiste simplemente en acumular el estiércol, sino en controlar las condiciones para que el proceso se desarrolle correctamente.
El aumento de temperatura durante el compostaje contribuye a reducir los patógenos y eliminar semillas de malezas. En el caso del estiércol bovino, el proceso puede demandar entre tres y cuatro meses, durante los cuales se debe controlar la temperatura y evaluar si el material necesita aireación o riego.

Cómo planificar la aplicación y medir los resultados
La incorporación de estiércol requiere asesoramiento profesional y una planificación ajustada a cada sistema productivo. La dosis debe definirse según la composición de la enmienda, las características del suelo y las necesidades nutricionales de los cultivos. También es importante considerar el efecto residual de los nutrientes en toda la rotación.
Campitelli planteó como ejemplo un esquema de dos años de maíz y uno de soja. En ese caso, el cálculo debe contemplar los tres ciclos agrícolas y no solamente las necesidades del primer cultivo. Además, la composición del estiércol puede variar según la alimentación de los animales, por lo que cada material debe analizarse de manera particular.
La adopción de esta práctica todavía requiere difusión entre los productores. Para impulsar su utilización, la ingeniera consideró necesario comparar el costo de aplicación con los beneficios económicos de aumentar la producción y reducir el uso de fertilizantes. “Hay que mostrar números, ensayos, ir con los datos”, remarcó.
