El frío y la falta de sol condicionan a los cultivos de trigo, maíz y girasol
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires advirtió que las bajas temperaturas, la escasa radiación solar y las lluvias irregulares condicionan la evolución de los principales cultivos de la campaña agrícola 2026/27. El trigo atraviesa etapas críticas para definir su rendimiento, mientras avanzan las siembras de maíz y girasol, aunque con demoras en distintas regiones. La persistencia de cielos cubiertos y lloviznas genera preocupación por el potencial productivo, especialmente en los lotes trigueros afectados por heladas y enfermedades foliares.
El relevamiento de la entidad señala que la disponibilidad de agua mejoró en algunas zonas durante la última semana, pero esa recuperación no se tradujo en cambios significativos en la condición del trigo. La combinación de humedad ambiental elevada y menor radiación representa un desafío para los cultivos, tanto por sus efectos sobre el desarrollo como por el incremento de los riesgos sanitarios.

El maíz avanza, pero el frío demora las labores
Dentro de los principales cultivos, la siembra de maíz con destino a grano comercial cubre el 39,8% de las 8,4 millones de hectáreas proyectadas, luego de registrar un progreso semanal de cinco puntos porcentuales. Los planteos tempranos están próximos a finalizar en buena parte de las zonas núcleo y el centro-este de Entre Ríos, mientras que en sectores del oeste y sur las precipitaciones y las bajas temperaturas retrasan los trabajos y desplazan algunos lotes hacia fechas tardías.
Los cultivos implantados transitan mayormente entre emergencia y diferenciación de hojas. En el centro-norte de Santa Fe, ambos núcleos agrícolas y sectores del oeste bonaerense, las temperaturas bajas, la escasa radiación y algunas heladas provocaron emergencias desparejas y amarillamiento de plantas. Estos efectos obligan a seguir de cerca la evolución de los lotes durante las primeras etapas de crecimiento.
Pese a las dificultades, la condición general del maíz se mantiene entre normal y buena, con una disponibilidad hídrica adecuada a óptima. El desafío será que mejoren las condiciones ambientales para sostener el crecimiento inicial y evitar que las demoras en la implantación de los cultivos afecten la planificación de la campaña.

El girasol cubre la mitad del área prevista
La siembra de girasol alcanzó el 50,3% de las 3,1 millones de hectáreas estimadas, con un avance intersemanal de 8,4 puntos porcentuales. El progreso mantiene una ventaja de diez puntos frente al promedio histórico, aunque se reduce a 1,4 puntos porcentuales cuando se compara con el promedio de las últimas cinco campañas.
En el sur del área agrícola, la continuidad de las lluvias y las bajas temperaturas frenan las labores, aun cuando la humedad superficial resulta adecuada para implantar el cultivo. Las condiciones meteorológicas mantienen así un ritmo de siembra desigual entre las distintas regiones productivas.
En el NEA y el centro-norte de Santa Fe, los colaboradores de la entidad señalaron que se necesitan nuevas precipitaciones para acompañar el desarrollo de los cultivos de girasol. Los lotes más adelantados ya transitan entre botón floral e inicio del llenado de granos, etapas en las que la disponibilidad de agua resulta importante para sostener el potencial productivo.

El trigo enfrenta riesgos durante etapas decisivas
El 38,1% del área triguera se encuentra entre floración y llenado de granos, principalmente en el centro y norte del área agrícola. En Buenos Aires y La Pampa, en cambio, las bajas temperaturas mantienen parte de los lotes entre macollaje y espigazón. Según el informe, el 61,7% del trigo conserva una condición buena o excelente, aunque persisten factores ambientales que pueden limitar los resultados.
La falta de radiación reduce el cociente fototermal durante etapas críticas, cuando el cultivo define componentes importantes del rendimiento. A esto se suman las heladas de septiembre y las registradas a mediados de octubre, cuyos daños continúan bajo evaluación. En siembras tempranas y ciclos cortos del sur de Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y La Pampa, se informaron mermas de entre el 10% y el 15%.
La evolución del clima será determinante para sostener las perspectivas productivas de los cultivos, en particular para el trigo, donde la falta de radiación, las heladas y la presión sanitaria amenazan con reducir los rendimientos esperados.
