Tranquilidad al agro: prevén un invierno con lluvias normales y descartan un “súper Niño”
Las intensas lluvias registradas durante marzo y abril encendieron nuevamente las alarmas en el campo argentino. Las precipitaciones extraordinarias acumuladas en regiones como el centro-oeste de Buenos Aires y el norte del país reavivaron el miedo a repetir el escenario de excesos hídricos e inundaciones que marcó gran parte de 2025. En algunas zonas, los registros superaron los 300 milímetros en apenas un mes, generando preocupación entre productores y técnicos.
A ese panorama se sumaron rumores sobre la posible llegada de un “Niño” extremadamente intenso para la segunda mitad de 2026, con versiones que incluso comenzaron a hablar de un “Meganiño” o “Niño Godzilla”. Sin embargo, desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) buscaron bajar el tono de las especulaciones. Los análisis climáticos actuales no muestran fundamentos sólidos para anticipar un escenario extremo durante el semestre frío, según explicó el consultor de GEA/BCR, Alfredo Elorriaga.
Un escenario climático más moderado
De acuerdo con el especialista, los datos disponibles muestran una tendencia hacia un evento “Niño”, aunque todavía existen muchas incertidumbres respecto de su intensidad real. “Niño sí, súper Niño, por ahora no”, resumió Elorriaga, quien destacó que las proyecciones actuales apuntan a un comportamiento más moderado de lo que algunos pronósticos alarmistas sugieren.
El consultor explicó que para hablar de un evento de gran intensidad deberían registrarse anomalías superiores a 2,5 °C en la temperatura del Pacífico durante varios períodos consecutivos. Actualmente, los modelos proyectan valores cercanos a 2,3 °C para diciembre de 2026. Aunque se trata de una señal importante, todavía no alcanza para confirmar un fenómeno excepcional o fuera de escala.

El rol clave del Atlántico
Uno de los puntos centrales del análisis presentado por la Bolsa rosarina es el comportamiento del océano Atlántico. Según explicó Elorriaga, el Atlántico fue el gran responsable del exceso de humedad que caracterizó al otoño e invierno de 2025, mucho más que el propio Pacífico.
La diferencia para este año es que los modelos climáticos muestran una tendencia distinta. Si bien actualmente el Atlántico presenta temperaturas cálidas que favorecieron las lluvias de abril, algunos pronósticos indican un enfriamiento significativo frente a las costas sudamericanas entre julio y septiembre. Eso implicaría una menor disponibilidad de humedad adicional para el centro del país, reduciendo las probabilidades de repetir eventos extremos como los del año pasado.
Por ese motivo, desde GEA/BCR sostienen que el escenario más probable para el semestre frío es el de lluvias dentro de parámetros normales. La perspectiva aparece como una señal positiva para el desarrollo de la campaña fina, especialmente para el trigo.

Buenas perspectivas para el trigo y la campaña gruesa
La proyección climática también genera alivio de cara al inicio de la siembra triguera. Las abundantes lluvias de marzo y abril dejaron una importante recuperación de las reservas de agua en los perfiles y las napas, una condición clave para encarar la campaña 2026/27 con mejores perspectivas productivas.
Según Elorriaga, el país llega al otoño con una situación hídrica muy distinta a la de años anteriores, luego de atravesar una larga secuencia de “Niñas”. Esto podría favorecer tanto al trigo como a la futura campaña gruesa. El escenario previsto combina buenas reservas de humedad con un régimen de lluvias más acorde a los valores estacionales, algo que el sector agropecuario esperaba después de varios ciclos de alta variabilidad climática.
De todos modos, el especialista aclaró que un evento “Niño”, incluso moderado o fuerte, no garantiza automáticamente lluvias abundantes y regulares. Recordó que durante la campaña 2023/24, pese a la presencia de un “Niño”, se produjo un bloqueo atmosférico que generó casi un mes sin precipitaciones en pleno verano, afectando seriamente a la soja.

Un mensaje de calma para el productor
Desde la Bolsa de Comercio de Rosario remarcaron que el objetivo principal es transmitir un mensaje prudente, basado en datos concretos y no en especulaciones. Hoy no existen evidencias suficientes para prever un escenario de excesos hídricos generalizados durante el invierno de 2026, pese a las fuertes lluvias recientes.
Además, los especialistas observaron un cambio en los patrones de circulación atmosférica que estaría dejando atrás la inusual transición entre verano y otoño que provocó múltiples eventos de ciclogénesis en pocas semanas. La tendencia actual apunta a una normalización gradual de las condiciones climáticas, algo que aporta tranquilidad en pleno avance de la cosecha y en la previa de una nueva campaña agrícola.
