La carne vacuna marca un récord exportador y cae la oferta interna


La cadena de ganados y carnes atraviesa un escenario marcado por un fuerte crecimiento de las exportaciones de carne vacuna y una menor disponibilidad para el mercado interno. Según el último informe de Rosgan, en agosto Argentina alcanzó el mayor volumen mensual de embarques del año, mientras que las importaciones también aceleraron su ritmo y la oferta destinada al consumo doméstico acumuló una caída cercana al 11% en los primeros ocho meses.

De acuerdo con los datos confirmados por el INDEC, durante agosto se exportaron 72.876 toneladas de carne vacuna, un 11% más que en julio y ligeramente por encima del volumen registrado en agosto de 2025. El dato adquiere relevancia porque se trata del mayor nivel de embarques alcanzado durante 2026, en un contexto en el que los precios internacionales también contribuyeron a mejorar los ingresos del sector.

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Exportaciones en crecimiento y mayores ingresos

Además del incremento en las toneladas embarcadas, el valor obtenido por la carne vacuna argentina mostró una evolución todavía más significativa. Rosgan señaló que los precios promedio fueron 28,5% superiores, lo que permitió ampliar la facturación pese a que el crecimiento interanual del volumen fue mucho más moderado.

En el acumulado entre enero y agosto, las exportaciones expresadas en equivalente carcasa alcanzaron 584.558 toneladas, un 8,4% más que durante los primeros ocho meses de 2025. El crecimiento de los despachos estuvo acompañado por una fuerte mejora de los ingresos generados por las ventas externas.

En ese período, las exportaciones de carne vacuna, sin considerar menudencias, generaron US$3.291 millones, frente a los US$2.353 millones obtenidos en igual período del año pasado. Esto representa un aumento cercano al 40% y confirma que la mejora de los precios tuvo un papel central en la evolución del negocio exportador.

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Las importaciones también aceleran

Mientras la industria exportadora sostiene un ritmo creciente, Argentina también incrementó sus compras externas de carne vacuna. En agosto ingresaron 3.038 toneladas, un 26% más que en julio y más del doble de las 1.400 toneladas importadas durante agosto de 2025.

El principal proveedor fue Brasil, que concentró el 93% de los ingresos, mientras que el resto correspondió a Paraguay. De esta manera, las importaciones comenzaron a adquirir mayor relevancia dentro del abastecimiento del mercado argentino, aunque todavía representan una proporción reducida del consumo total.

En los primeros ocho meses del año ingresaron 20.400 toneladas de carne vacuna, frente a las 10.158 toneladas del mismo período de 2025. El volumen prácticamente se duplicó, mientras que el precio promedio pasó de US$4.170 a US$4.995 por tonelada, de acuerdo con los datos incluidos por Rosgan en su informe.

Menor disponibilidad para el mercado interno

El aumento de las exportaciones se produce paralelamente a una reducción de la carne disponible para el consumo doméstico. Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, en agosto la faena bovina aportó 248.300 toneladas equivalente carcasa, de las cuales 90.440 toneladas fueron destinadas a la exportación.

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Por lo tanto, unas 157.860 toneladas quedaron inicialmente disponibles para el mercado interno. A ese volumen se sumaron otras 4.500 toneladas equivalentes provenientes de las importaciones, con lo que la oferta total destinada al consumo doméstico durante agosto alcanzó aproximadamente 162.300 toneladas.

El consumo pierde participación

En el acumulado de enero a agosto, la carne vacuna disponible para el mercado local alcanzó 1,39 millones de toneladas, un 10,9% menos que durante el mismo período del año anterior. El dato refleja el impacto conjunto de una menor oferta y de una mayor proporción de la producción orientada a los mercados externos.

Actualmente, las importaciones representan alrededor del 2% del consumo total de carne vacuna, equivalente a casi un kilogramo por habitante al año. En contraste, el consumo interno se ubica en torno de los 46 kilos per cápita, por lo que la mayor participación de la carne importada todavía no modifica sustancialmente la estructura de abastecimiento.

El escenario plantea así una dinámica dual para la cadena: más exportaciones y mayores ingresos externos, junto con una menor cantidad de carne disponible para el mercado doméstico. La evolución de la faena, los precios internacionales y el ritmo de las importaciones serán determinantes para definir cómo continúa esta relación durante los próximos meses.