Transporte de cargas: abril trajo alivio parcial, pero persisten las tensiones
El transporte de cargas en la Argentina atravesó en abril un escenario de “tensa calma”, con una desaceleración en el ritmo de aumento de los costos, pero sin señales claras de alivio estructural. Según el Índice de Costos del Transporte (ICT), elaborado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) y auditado por la Universidad de Buenos Aires, los costos operativos subieron un 2,42% en el mes, muy por debajo del 10,15% registrado en marzo.
El dato marca un freno en la aceleración, aunque no implica una mejora de fondo. En términos interanuales, el incremento alcanza el 46,4%, lo que evidencia una presión persistente sobre la estructura de costos del sector logístico.
Este comportamiento refleja un equilibrio inestable para el transporte. Por un lado, factores coyunturales permitieron moderar las subas; por otro, las variables estructurales continúan empujando los costos hacia arriba, configurando un escenario que combina alivio momentáneo con incertidumbre.

Salarios y lubricantes, los principales impulsores
A diferencia de meses anteriores, el mayor impacto en abril no provino del combustible, sino del componente laboral. El rubro Personal (Conducción) registró un aumento del 6,14%, impulsado por la aplicación del segundo tramo de las paritarias correspondientes al convenio colectivo del sector.
Este ajuste no solo incrementó el costo directo de los salarios, sino que también generó efectos indirectos. Las Reparaciones subieron un 1,81% y los Gastos Generales un 3,35%, en un contexto donde la mano de obra influye en múltiples áreas de la operación.
En cuanto a los insumos técnicos, los lubricantes lideraron las subas con un incremento del 7%. Este componente se consolidó como uno de los más dinámicos dentro de la estructura de costos, reflejando el impacto de insumos dolarizados y de alta rotación en la actividad.
Combustible contenido, pero con antecedentes recientes
El comportamiento del combustible, históricamente el principal factor de presión sobre el transporte, mostró en abril una relativa estabilidad. El gasoil aumentó apenas un 1,33%, una variación marginal en comparación con meses anteriores.
Desde el sector explicaron que esta moderación estuvo vinculada al congelamiento temporal de precios aplicado por YPF. La medida otorgó un respiro transitorio, permitiendo desacelerar el índice general.

Sin embargo, el antecedente inmediato sigue pesando. En marzo, el precio del gasoil había registrado un salto cercano al 31%, lo que dejó una base elevada para los costos del transporte. Este efecto arrastre continúa condicionando la evolución del índice, incluso en meses de menor variación.
Un cuatrimestre con señales de alerta
Más allá del dato puntual de abril, el balance del primer cuatrimestre muestra un panorama más exigente. El ICT acumula un aumento del 17,8% en lo que va del año, reflejando una tendencia que sigue siendo preocupante para el sector.
Este nivel de incremento se da en un contexto de desaceleración de la actividad económica, lo que complica aún más la situación. El aumento de costos no siempre puede trasladarse a tarifas, generando tensiones en la rentabilidad de las empresas de transporte.
A esto se suma el deterioro de la infraestructura vial, un factor que incide directamente en los costos operativos. El estado de las rutas impacta en el desgaste de los vehículos, el consumo de insumos y los tiempos de traslado, elevando la carga económica sobre las empresas.

Incertidumbre y desafíos para la logística
Otro elemento que genera preocupación es la incertidumbre impositiva. El diferimiento de ciertos impuestos vinculados al sector introduce dudas sobre la evolución futura de los costos. La falta de previsibilidad en este frente dificulta la planificación, especialmente en un negocio de márgenes ajustados.
Desde FADEEAC advierten que el escenario actual combina múltiples factores adversos. La presión salarial, el peso del combustible, los insumos técnicos y el contexto macroeconómico configuran un cuadro complejo, donde cada variable puede alterar rápidamente el equilibrio.
En este marco, abril aparece como un mes de transición. La desaceleración ofrece un alivio parcial, pero no resuelve los problemas de fondo, que continúan condicionando el desempeño del transporte de cargas en el país.
