Pino defendió la compra de tierras por extranjeros y pidió avanzar con la reforma
La postergación del tratamiento del proyecto para modificar la Ley de Tierras volvió a abrir el debate sobre la propiedad rural y el ingreso de inversiones extranjeras en la Argentina. Tras la decisión del Senado de aplazar la votación hasta el próximo 6 de agosto, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, respaldó la iniciativa impulsada por el Gobierno y sostuvo que el país “no debe tener miedo” a que inversores extranjeros adquieran campos.
Pino lamentó que el proyecto no lograra el respaldo necesario para avanzar en la Cámara alta y consideró que se trata de una reforma clave no solo para el sector agropecuario, sino también para el desarrollo económico del país. Según afirmó, la legislación debe actualizarse para brindar mayor seguridad jurídica y favorecer la llegada de inversiones, siempre dentro de un marco de respeto por la propiedad privada.
“Es una ley necesaria para la Argentina”
Pino cuestionó la decisión del Senado de postergar el tratamiento de la iniciativa y sostuvo que el Congreso vuelve a demorar un debate que considera prioritario. “Una vez más, el Poder Legislativo está frenando algo que es necesario. Es un proyecto muy necesario, no solo para el campo, sino para toda la Argentina”, afirmó.
El titular de la Sociedad Rural recordó además que la entidad participó en las instancias de consulta realizadas durante la elaboración del proyecto. Según explicó Pino, la SRA aportó propuestas y opiniones técnicas con el objetivo de mejorar la iniciativa, por lo que consideró que ahora corresponde avanzar con mayor rapidez en su tratamiento parlamentario.

En ese sentido, señaló que las leyes vinculadas al desarrollo productivo deben debatirse con mayor agilidad. Para Pino, el país necesita reglas que permitan generar inversiones y dinamizar la actividad económica, evitando demoras legislativas que posterguen decisiones estratégicas.
La defensa de la inversión extranjera
Uno de los puntos centrales de sus declaraciones fue el respaldo a la posibilidad de que extranjeros puedan comprar tierras rurales en el país. Pino aseguró que la llegada de capitales internacionales no debería generar temor y recordó que la historia argentina estuvo marcada por la inmigración y la inversión proveniente del exterior.
“A quienes se asustan con que extranjeros compren tierras en la Argentina, les digo que esto ya ocurrió en los siglos XIX y XX; la Argentina también fue hecha por extranjeros, así que no hay que tener miedo”, sostuvo el dirigente rural.

No obstante, Pino aclaró que deben existir reglas claras para determinadas situaciones, especialmente cuando las adquisiciones tengan como finalidad la creación de reservas naturales o parques privados que puedan afectar la actividad productiva de establecimientos vecinos.
El proyecto que divide al Senado
La iniciativa impulsada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, debía debatirse esta semana, pero el oficialismo resolvió postergar la votación hasta el 6 de agosto al no reunir los votos suficientes para aprobar el capítulo referido a la compra de tierras por parte de extranjeros.
El proyecto propone modificar la Ley de Tierras Rurales sancionada en 2011, que actualmente establece que la propiedad extranjera no puede superar el 15% de las tierras rurales del país, de cada provincia y de cada departamento o municipio, además de fijar límites para la concentración por nacionalidad.

La nueva versión elimina esas restricciones para personas físicas y jurídicas privadas extranjeras. En cambio, las empresas con participación de Estados extranjeros necesitarían una autorización conjunta de la Nación y de la provincia donde se ubique el inmueble, un aspecto que generó diferencias durante las negociaciones parlamentarias.
Desde el Gobierno sostienen que la reforma busca atraer inversiones productivas y remarcan que la apertura no incluye a los Estados extranjeros, sino únicamente a inversores privados. Sin embargo, la propuesta encontró resistencia tanto en sectores de la oposición como del kirchnerismo y la izquierda, que cuestionan el alcance de los cambios y reclaman que las provincias mantengan un rol central en la regulación de la propiedad y el uso de la tierra. Mientras tanto, el debate quedó abierto y volverá al Senado en las próximas semanas.
