Mercado de invernada: los terneros más pesados caen hasta 5% en una semana


El mercado de invernada comenzó a mostrar señales de enfriamiento en los precios, con bajas semanales que se profundizaron a medida que aumentó el peso de los animales. Durante la semana del 5 al 9 de octubre, los terneros de entre 200 y 230 kilos registraron una caída del 5,06%, mientras que los ejemplares de 230 a 260 kilos retrocedieron un 4,51%. La corrección también alcanzó a los novillitos de 260 a 300 kilos, con una merma del 3,41%.

El dato sobresale porque la baja no quedó restringida a una categoría puntual de la invernada, sino que abarcó buena parte de la oferta de animales destinados al engorde. Según el informe semanal de AZ Group sobre los mercados de hacienda en pie, los valores comenzaron a diferenciarse con mayor claridad según el peso, en un escenario en el que los ejemplares más livianos mostraron una mayor resistencia a la caída.

Invernada
Foto: Informe AZ Group

Los terneros pesados concentran el ajuste en la invernada

La evolución de las cotizaciones permite identificar el principal movimiento de la semana en la invernada. Los terneros de 200 a 230 kilos promediaron $6.013 por kilo vivo, mientras que en la categoría de 230 a 260 kilos el promedio quedó en $5.636, luego de retroceder un 4,51%.

En los animales de entre 180 y 200 kilos, la baja fue más moderada, del 1,54%, hasta los $6.077 por kilo. En cambio, los terneros de 160 a 180 kilos promediaron $6.329, con una disminución del 1,38%. La diferencia indica que la presión sobre los precios fue más intensa en los lotes de mayor peso, una señal relevante para quienes deben definir el momento de compra y el esquema de recría.

El comportamiento de los ejemplares más livianos fue diferente. Los terneros de 130 a 160 kilos subieron un 3,48% semanal, hasta $6.722 por kilo vivo, mientras que las terneras de 130 a 150 kilos avanzaron un 1,39%, con un promedio de $6.271.

Ternero, Novillo
Foto: Informe AZ Group

Una mejora para el invernador, pero con límites

La corrección de los terneros tuvo un efecto directo sobre la relación de compra y venta. De acuerdo con AZ Group, el indicador ternero/novillo cayó un 1,3% durante la semana y se ubicó en torno a 1,5. La variación respondió a una baja del 1,4% en el valor del ternero, mientras que el precio del novillo permaneció estable.

Esta relación mide cuántos kilos de novillo se necesitan para comprar un kilo de ternero. Por eso, su retroceso representa un alivio relativo para el productor que debe reponer hacienda para engordar. Sin embargo, el informe advierte que el costo de reposición continúa pesando sobre los márgenes, por lo que la mejora semanal todavía no alcanza para resolver las dificultades económicas de la actividad.

El dato cobra importancia en un negocio en el que la diferencia entre el precio de compra y el valor futuro de venta resulta determinante. Una baja en la invernada puede mejorar los números de quienes compran animales, pero su efecto final depende de la evolución de los costos de alimentación, la ganancia de peso y las cotizaciones de la hacienda terminada.

Cañuelas
Foto: Informe AZ Group

La oferta no muestra un salto significativo

Mientras los precios de la invernada retrocedieron, el Mercado Agroganadero (MAG) de Cañuelas comercializó 18.626 cabezas, un volumen prácticamente estable respecto de la semana anterior, con una variación negativa del 0,5%. Por lo tanto, la corrección de las cotizaciones no estuvo acompañada por un aumento significativo de la cantidad de animales ingresados al mercado concentrador.

En ese ámbito, el precio promedio del novillo se mantuvo en $4.157 por kilo vivo, mientras que los novillitos promediaron $4.511, con una mejora semanal del 0,3%. Las vaquillonas, en cambio, bajaron un 1%, hasta $4.226, y las vacas retrocedieron un 0,8%, a $3.128.

En conjunto, la brecha entre la estabilidad del ganado terminado y la caída de varias categorías de invernada constituye uno de los aspectos más relevantes del período. Si esta diferencia se sostiene, podría ofrecer mejores condiciones de entrada para los engordadores, aunque todavía será necesario evaluar si los valores de venta compensan la inversión requerida para terminar los animales.