Los biocombustibles cambian el mercado de soja y maíz y abren una brecha de precios


La expansión de los biocombustibles está transformando el mercado internacional de granos y generando diferencias de precios cada vez más pronunciadas entre los principales países productores y exportadores. Así lo señala un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que analiza cómo la demanda de materias primas para elaborar energía se convirtió en un factor decisivo para las cotizaciones de la soja y el maíz.

El fenómeno quedó expuesto durante 2026, cuando el precio del aceite de soja en Chicago alcanzó en junio los US$ 1.747 por tonelada, con una suba del 60% desde enero. El encarecimiento del petróleo, en un contexto de conflictos internacionales y alteraciones en las cadenas de suministro, impulsó la demanda de productos agrícolas y reforzó el interés de los inversores por las materias primas.

Sin embargo, el movimiento no tuvo la misma intensidad en todos los mercados. Según la BCR, el aceite de soja argentino llegó a cotizar con una diferencia negativa del 33% respecto de Chicago, mientras que desde fines de febrero registró una brecha promedio del 24%. Esta divergencia refleja un cambio estructural: el peso creciente de los biocombustibles en la demanda mundial.

Biocombustibles, Granos
Foto: Informe BCR

El uso de granos para producir energía sigue creciendo

La utilización de materias primas agrícolas para elaborar biocombustibles se expandió desde comienzos de siglo, impulsada por políticas públicas destinadas a diversificar las matrices energéticas, reducir emisiones y fomentar industrias locales. Entre las herramientas más utilizadas se encuentran los mandatos de mezcla obligatoria de biocombustibles con combustibles fósiles.

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) citados por la BCR, el volumen mundial de maíz destinado al bioetanol pasó de 22 millones de toneladas en 2000 a 144 millones en 2010. Para 2026, las proyecciones estiman un consumo de 205 millones de toneladas de maíz con fines energéticos.

En el caso de la soja, la demanda también aumentó significativamente. Según estimaciones de Oil World, la producción de biodiésel requerirá en 2026 el equivalente a 89 millones de toneladas de soja, alrededor del 24% del consumo mundial del cultivo.

Biocombustibles, Granos, Brasil, Estados Unidos
Foto: Informe BCR

Estados Unidos y Brasil concentran la demanda

El informe destaca que Estados Unidos y Brasil explican el 79% de la producción mundial de bioetanol y el 73% de su consumo. En biodiésel, ambos países representan el 40% de la producción global y el 44% del consumo, aunque concentran el 77% de la elaboración mundial de biodiésel a partir de aceite de soja.

En Estados Unidos se destinan cerca de 150 millones de toneladas anuales de maíz a producir bioetanol, más de dos quintas partes del consumo interno del cereal. Brasil, por su parte, incorporó con fuerza el maíz a esta industria durante los últimos años y utilizaría 21 millones de toneladas en 2026, un volumen 2,8 veces superior al de cinco años atrás.

La demanda de aceite de soja también se intensificó. Para la campaña 2025/26, ambos países consumirían cerca de siete millones de toneladas cada uno con fines en biocombustibles. En Estados Unidos, más de la mitad del aceite utilizado tiene ese destino, mientras que en Brasil la proporción alcanza el 64%.

Biocombustibles, Granos, Aceite de Soja
Foto: Informe BCR

La energía modifica la competitividad de los exportadores

La mayor demanda interna de granos para producir biocombustibles genera una nueva competencia entre el destino energético y las exportaciones. Cuando sube el petróleo, los biocombustibles ganan atractivo y pueden impulsar los precios agrícolas en los países donde esta industria tiene mayor desarrollo.

Brasil ofrece un ejemplo concreto. Pese a que la oferta de maíz de la campaña actual es un 25% superior, sus exportaciones acumulan 14,5 millones de toneladas en 2026, un volumen 13% inferior al promedio de los últimos seis años. Según la BCR, el mayor consumo interno para producir bioetanol contribuye a elevar los precios locales y reduce la competitividad del cereal brasileño en el mercado internacional.

En Estados Unidos, el impacto también se observa en el aceite de soja. La Agencia de Protección Ambiental incrementó un 77% los mandatos obligatorios de mezcla para biocombustibles respecto de 2025, lo que obliga a procesar el equivalente a 3,7 millones de toneladas adicionales de soja. Esta demanda sostiene las cotizaciones en Chicago, mientras que Argentina destina la mayor parte de su aceite al mercado exportador y al consumo alimenticio.