El Niño también deja un beneficio: más nevadas para asegurar el agua


La confirmación de un nuevo evento El Niño vuelve a poner el foco en sus efectos sobre la producción agropecuaria. Si bien el fenómeno suele asociarse con un aumento de las lluvias en buena parte del país, especialistas del INTA destacan otro impacto de gran relevancia: la mayor probabilidad de registrar abundantes nevadas en la cordillera de los Andes, un proceso clave para garantizar la disponibilidad de agua en amplias regiones áridas y semiáridas de la Argentina.

La acumulación de nieve en la montaña constituye una reserva estratégica que alimenta ríos, acuíferos, humedales, napas y sistemas de riego durante los meses de deshielo. Para las economías regionales que dependen del agua cordillerana, un invierno con fuertes nevadas puede traducirse en mejores condiciones productivas, especialmente en zonas donde la escasez hídrica limitó la actividad durante los últimos años.

Más nieve para recargar las reservas de agua

De acuerdo con Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA, existe una relación entre los años El Niño y la ocurrencia de importantes nevadas, particularmente en la región cordillerana ubicada al sur del Aconcagua.

Durante este invierno, la característica inicial del período de nevadas es que han sido muy importantes en muchos sectores de la cordillera, incluso en provincias al norte de Mendoza como San Juan, La Rioja y Catamarca, logrando una muy buena acumulación de nieve en regiones que durante los últimos años atravesaban una crisis hídrica importante“, señaló Mercuri.

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Foto: INTA

El especialista aclaró que los temporales de nieve también generan complicaciones para la población y el transporte, por lo que resulta indispensable seguir las alertas meteorológicas. Sin embargo, remarcó que el principal beneficio de estos inviernos es la posibilidad de incrementar las reservas de agua, fundamentales para el abastecimiento de numerosas actividades productivas.

Un recurso clave para el agro

La importancia de este proceso radica en que gran parte del territorio argentino posee condiciones áridas o semiáridas y depende del agua proveniente del deshielo. Esa disponibilidad resulta determinante para la agricultura bajo riego, la ganadería y distintas producciones regionales.

Recordemos que gran parte de la Argentina es árida o semiárida y depende del agua de deshielo“, afirmó Mercuri, quien sostuvo que este escenario ofrece una oportunidad para planificar estrategias productivas con mayores expectativas de rendimiento.

Ley de Glaciares

En ese sentido, explicó que una mayor disponibilidad hídrica permite identificar lotes con potencial para implementar esquemas de alta productividad. “También es una oportunidad para que, desde el punto de vista agronómico, identifiquemos esos lotes y a la vez podamos ensayar esquemas o estrategias de producción de alto rendimiento”, indicó.

Qué muestran las nevadas de este invierno

Maximiliano Viale, investigador del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), coincidió en que existe evidencia de una mayor frecuencia de nevadas durante los años El Niño en la cordillera central, aunque aclaró que la relación no es absoluta.

Hay evidencia en el sector cordillerano del centro de la Argentina de que en años Niño, en los inviernos, cae más nieve“, explicó. No obstante, recordó que el intenso evento de 2015 no produjo acumulaciones excepcionales y señaló que diversos estudios atribuyen las nevadas más intensas a una mayor frecuencia de ríos atmosféricos provenientes del océano Pacífico.

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Las dos caras de El Niño

Mercuri recordó que El Niño modifica la circulación atmosférica global a partir del calentamiento del océano Pacífico ecuatorial, alterando los patrones de lluvias y temperaturas en distintas regiones. Gracias a los avances en los modelos climáticos, hoy es posible anticipar con mayor precisión la evolución del fenómeno.

El especialista explicó que El Niño presenta dos caras para la Argentina. Por un lado, aumenta el riesgo de excesos hídricos e inundaciones en las zonas más vulnerables. Pero, por otro, mejora la disponibilidad de agua para la producción. “La otra cara de los Niños es que son años que en general no tenemos limitación en la disponibilidad de agua para la producción”, sostuvo.

La última actualización del Instituto de Clima y Agua del INTA anticipa mayores probabilidades de precipitaciones normales a superiores a las habituales en el centro y sur de la cordillera, junto con nuevos episodios de lluvias y nevadas intensas durante el inicio de agosto.