Estados Unidos ganó otra vez, avanzó a 16avos y Pochettino celebró con una afición rendida a sus pies


Estados Unidos continúa dando pasos firmes en su Mundial. El seleccionado dirigido por Mauricio Pochettino derrotó 2-0 a Australia en Seattle, sumó su segunda victoria consecutiva en el Grupo D y aseguró su clasificación a los 16avos de final cuando todavía resta una fecha para el cierre de la fase de grupos. Más allá del resultado, la noche tuvo un condimento especial para el entrenador argentino, que terminó ovacionado por los hinchas locales y protagonizó un emotivo festejo con las tribunas.

Al finalizar el encuentro, Pochettino levantó el puño y agradeció el respaldo de los aficionados que coreaban su apellido en el Seattle Stadium. “Es increíble. Ayer decía que Argentina tiene una afición increíble, pero creo que estamos a la altura de Argentina. Me alegro muchísimo por nuestra afición”, expresó antes de acercarse a las gradas para saludar personalmente a los hinchas.

Un equipo sólido pese a la ausencia de Pulisic

La jornada comenzó con una noticia que generó preocupación en el entorno estadounidense. Christian Pulisic, máxima figura del equipo, no logró recuperarse de una molestia muscular y quedó fuera de la formación titular.

La baja obligó a Pochettino a modificar el ataque, apostando por Ricardo Pepi junto a Folarin Balogun. Sin embargo, la ausencia de su principal referente ofensivo de Estados Unidos no alteró el funcionamiento colectivo de un equipo que volvió a exhibir orden, intensidad y vocación ofensiva desde el inicio.

Estados Unidos, Mundial 2026

Un gol tempranero abrió el camino

Estados Unidos tomó rápidamente el control del partido y encontró la ventaja apenas a los 10 minutos. Balogun desbordó por la izquierda y envió un centro rasante al área que terminó convirtiéndose en un problema para la defensa australiana. En su intento por despejar, Cameron Burgess desvió el balón hacia su propio arco y marcó el 1-0 para los anfitriones.

Con la ventaja en el marcador, el conjunto norteamericano monopolizó la posesión y dominó territorialmente el encuentro. Australia, que ya había mostrado una propuesta conservadora en su debut frente a Turquía, volvió a apostar por el contraataque, aunque sin encontrar espacios ni situaciones claras para inquietar al arquero Matt Freese.

La superioridad estadounidense tuvo premio justo antes del descanso. A los 45 minutos, Sergiño Dest probó desde media distancia, el arquero dio rebote y Alex Freeman apareció para conectar de cabeza y establecer el 2-0. La jugada fue revisada por el VAR debido a una posible posición adelantada, pero finalmente el tanto fue convalidado.

Administración de energías y clasificación asegurada

El segundo tiempo mostró un desarrollo más equilibrado. Obligada por el resultado, Australia adelantó líneas y buscó acercarse al área de Estados Unidos, mediante algunas modificaciones tácticas. Sin embargo, sus intentos carecieron de precisión y profundidad.

Las aproximaciones más peligrosas llegaron a través de Connor Metcalfe y Cristian Volpato, aunque la defensa estadounidense respondió con firmeza y Freese resolvió con seguridad cada intervención.

Del otro lado, Estados Unidos bajó el ritmo, administró la ventaja y evitó riesgos innecesarios. Con el resultado prácticamente controlado, el cuerpo técnico también pensó en preservar físicamente a varios futbolistas de cara a los próximos compromisos.

Estados Unidos, Mundial 2026, Australia

Un paso firme hacia la fase decisiva

Con este triunfo, Estados Unidos se convirtió en uno de los primeros seleccionados clasificados a los 16avos de final del Mundial 2026. El equipo suma seis puntos sobre seis posibles y lidera con autoridad el Grupo D.

Ahora, el objetivo será asegurar el primer puesto de la zona para obtener un cruce más favorable en la siguiente instancia. Si concluye como líder, el conjunto norteamericano disputará su partido de 16avos de final el próximo 1 de julio en California frente a uno de los mejores terceros clasificados.

Mientras tanto, la ilusión sigue creciendo. Los resultados acompañan, el funcionamiento convence y la conexión entre el equipo y la afición parece fortalecerse partido tras partido. En Seattle quedó claro que Estados Unidos no solo avanza en el Mundial: también empieza a creer que puede ser protagonista en su propia casa.