Primavera: lluvias escasas y contrastes térmicos en Argentina
La primavera comenzará este martes con un escenario climático marcado por precipitaciones inferiores a lo normal en buena parte del norte y centro argentino, mientras que el NOA y Cuyo registrarán temperaturas superiores a los valores habituales. El equinoccio se producirá hoy a las 21:05, hora argentina, y dará inicio astronómico a la nueva estación en el hemisferio sur.
La primavera llega mientras El Niño se intensifica en el Pacífico ecuatorial, aunque su impacto sobre el régimen de lluvias argentino todavía no se hará sentir de manera significativa. Según la última actualización del Centro de Predicción Climática de la NOAA, el índice Niño 3.4 alcanzó +1,8 °C en agosto. Sin embargo, el especialista de Meteored Leonardo De Benedictis explicó de acuerdo a Revista Chacra que la respuesta atmosférica sobre Argentina suele presentar cierto retraso.

El Niño todavía no cambia el escenario de lluvias
La señal del fenómeno climático tampoco aparecerá con claridad durante la primera semana de la primavera, del 21 al 28 de septiembre. Las proyecciones del Centro Europeo (ECMWF) muestran que la humedad asociada a El Niño todavía no dominará el norte y el centro del país, una situación que no resulta contradictoria con la intensificación del calentamiento del Pacífico.
La atmósfera necesita tiempo para reorganizar su circulación a partir de las nuevas condiciones oceánicas. Por ese motivo, la influencia de El Niño sobre las precipitaciones argentinas suele comenzar a hacerse más evidente entre octubre y noviembre, con una expresión más marcada hacia el cierre del año. Para el sector agropecuario, el comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas será clave para definir la evolución de las reservas.

Déficit de lluvias en el centro y norte
Durante la última semana de septiembre, que marca el inicio de la primavera, el déficit de precipitaciones alcanzará al NEA, NOA, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, aunque perderá intensidad hacia Buenos Aires y La Pampa, donde los registros tenderán a ubicarse más cerca de los valores normales. Patagonia presentará el comportamiento opuesto, con excesos importantes, especialmente en zonas cordilleranas.
En Formosa, el este de Chaco y el norte de Santa Fe podrían registrarse entre 20 y 30 milímetros menos de lluvia que lo habitual, con núcleos de hasta 50 milímetros cerca de Paraguay. El norte y este cordobés también tendrían un déficit de 20 a 30 milímetros, mientras que Entre Ríos quedaría entre 10 y 20 milímetros por debajo. En Patagonia, en cambio, Neuquén, Río Negro y Chubut podrían recibir entre 10 y 30 milímetros adicionales, con más de 50 milímetros en la cordillera.
Para la agricultura, un comienzo de primavera seca en el centro-norte podría demorar la recarga de humedad de los perfiles de suelo, especialmente ante la proximidad de la ventana de siembra del maíz temprano. Los lotes con reservas ajustadas deberán ser monitoreados, mientras que en la cordillera patagónica los excesos podrían favorecer la acumulación de nieve y la disponibilidad futura de agua para riego.

Calor en el NOA y frío en Patagonia
Las temperaturas también presentarán diferencias regionales durante el inicio de la primavera. El NOA y Cuyo tendrán registros superiores a los valores normales, mientras que el Litoral, el NEA y la región Pampeana se mantendrán cerca de los promedios para esta época. Patagonia, en cambio, atravesará jornadas más frías, acompañadas por el escenario de mayor nubosidad y precipitaciones.
Catamarca, La Rioja, San Juan y el oeste de Tucumán podrían ubicarse entre 2 °C y 4 °C por encima de lo normal, mientras que sectores de Córdoba, San Luis y Santiago del Estero tendrían entre 1 °C y 2 °C adicionales. En Patagonia, Chubut registraría entre 1 °C y 2 °C menos, con descensos de hasta 3 °C en el norte de Santa Cruz.
Desde el punto de vista productivo, el calor combinado con lluvias escasas en el NOA y el oeste cordobés elevará la demanda atmosférica y la evapotranspiración, aumentando la presión sobre las reservas hídricas de trigos y pasturas. La región Pampeana tendrá un alivio relativo con temperaturas normales. Así, la primavera arrancará con un patrón climático todavía distante de la señal húmeda de El Niño, cuya evolución deberá seguirse especialmente desde octubre.
