El aceite de soja lidera las subas y alcanza máximos en casi cuatro años


La semana comenzó con un marcado repunte en los precios agrícolas en la Bolsa de Chicago, donde el aceite de soja se destacó como el principal motor de las subas. La posición julio trepó US$30,20 y cerró en US$1687,18 por tonelada, alcanzando su valor más alto en tres años y once meses, en un movimiento que contagió al resto de la cadena.

El poroto acompañó la tendencia alcista del aceite de soja, con un incremento de US$7,17 que lo llevó a ubicarse en US$449,28 por tonelada. Se trata del nivel más alto en siete semanas, reflejando el impacto directo del fortalecimiento del aceite vegetal en la dinámica del complejo sojero.

Detrás de este comportamiento del aceite de soja aparece un combo de factores. Por un lado, el repunte del petróleo y su influencia en el mercado de biocombustibles; por otro, una mayor demanda de aceites vegetales. El vínculo entre energía y agricultura vuelve a marcar el pulso de los precios, en un contexto donde los fondos de inversión también comenzaron a reforzar sus posiciones compradoras.

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Energía, biodiésel y fondos: las claves del rally

Analistas del mercado coinciden en que el principal impulso proviene del aceite de soja, traccionado por la mejora en las materias primas energéticas. El avance del petróleo —que acumula una suba cercana al 84% en lo que va del año— fortaleció los márgenes del biodiésel, incrementando la demanda de aceite como insumo clave.

En este escenario, también se observa una mayor actividad industrial en Estados Unidos. El procesamiento de soja, conocido como “crushing”, se volvió más dinámico ante mejores condiciones de rentabilidad. Este mayor ritmo de industrialización contribuye a sostener la demanda interna y a apuntalar los precios.

A su vez, el ingreso de fondos de inversión añadió volatilidad y presión alcista. Los operadores financieros ampliaron sus posiciones netas compradoras, apostando a una continuidad en la firmeza de los aceites vegetales, lo que amplifica los movimientos del mercado.

El clima en Estados Unidos suma incertidumbre

A los factores energéticos y financieros se suma una variable clave: el clima en Estados Unidos. En plena etapa de siembra, comienzan a surgir dudas sobre la disponibilidad de humedad en los suelos del Medio Oeste. Las previsiones indican menores lluvias de las necesarias para sostener un balance hídrico óptimo, lo que genera preocupación entre los operadores.

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En particular, algunas regiones del sur del río Mississippi ya muestran condiciones más ajustadas. Si bien aún no se trata de un escenario crítico, el mercado reacciona ante cualquier señal de riesgo productivo, lo que contribuye a sostener la tendencia alcista en el aceite de soja.

Factores que limitan las subas y panorama global

A pesar del impulso alcista del aceite de soja, existen elementos que moderan el recorrido de los precios. La abundante oferta global sigue actuando como un ancla, particularmente por la fuerte producción en Sudamérica. La consultora StoneX elevó su estimación para Brasil a 181,6 millones de toneladas en la campaña 2025/2026, un volumen récord que limita subas más pronunciadas.

Además, los datos de exportación en Estados Unidos no aportaron un sostén significativo. El último informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos registró embarques por 450.145 toneladas, cerca del mínimo esperado por el mercado. Este nivel refleja una demanda externa que aún no termina de consolidarse, lo que introduce cautela.

Sin embargo, algunos analistas destacan que los precios actuales todavía tienen margen en términos históricos. Con niveles similares en el aceite, la soja llegó a cotizar cerca de US$535 por tonelada en 2022, lo que sugiere potencial de recorrido si se alinean los factores alcistas.

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Maíz y trigo, con comportamientos dispares

Además del aceite de soja, el maíz también mostró señales positivas. El cereal registró subas superiores a los dos dólares por tonelada, impulsado por una firme demanda externa. Corea del Sur aseguró compras por 67.000 toneladas, mientras que las inspecciones de exportación en Estados Unidos superaron los 2 millones de toneladas semanales.

El trigo, en cambio, tuvo un desempeño más moderado. Las mejoras promediaron los US$1,70 por tonelada, en un mercado atento a la evolución climática en zonas productivas estadounidenses. Si bien las lluvias eran necesarias, persisten dudas sobre su impacto real en los cultivos.