El INTA alertó por el riesgo de sarna del peral en el Alto Valle
La primavera comenzó con lluvias frecuentes y elevada humedad en el Alto Valle de Río Negro, un escenario que aumenta el riesgo de enfermedades como la sarna del peral. Especialistas del INTA recomendaron reforzar el monitoreo sanitario y ajustar las estrategias de manejo, especialmente en montes con antecedentes de infecciones, para reducir las pérdidas de calidad y prevenir daños en la producción.
Las condiciones registradas entre fines de septiembre y principios de octubre coinciden con etapas sensibles del desarrollo de peras y manzanas. Durante la floración y la caída de pétalos, la persistencia de humedad puede favorecer la aparición de distintos patógenos, cuyos efectos no siempre se manifiestan de inmediato.
Uno de los principales focos de atención es la sarna del peral, una enfermedad causada por el hongo Venturia pyrina. El problema adquiere especial relevancia en esta etapa de la campaña, cuando las condiciones meteorológicas pueden facilitar las infecciones y comprometer tanto el desarrollo de los frutos como su posterior comercialización.

La humedad favorece las infecciones en los frutales
Además de la sarna del peral, las lluvias durante la floración y la caída de pétalos pueden favorecer infecciones por hongos como Botrytis y Cladosporium. Estos patógenos pueden permanecer latentes y manifestarse posteriormente como podredumbres durante la poscosecha, lo que obliga a prestar atención a los lotes con antecedentes sanitarios.
“Las condiciones de humedad durante la floración y la caída de pétalos pueden favorecer las infecciones por hongos como Botrytis y Cladosporium”, explicó Jonatán Lago, especialista del INTA Alto Valle.
En el caso de la sarna del peral, las infecciones se producen cuando las lluvias o los períodos prolongados de humedad coinciden con temperaturas favorables. La enfermedad afecta hojas, flores y frutos, y genera manchas oscuras que pueden derivar en deformaciones de las peras, con consecuencias sobre su calidad comercial.

Las estaciones meteorológicas permiten anticipar el riesgo
El riesgo de infección no depende exclusivamente de los milímetros de lluvia acumulados. También resulta determinante la temperatura registrada durante los períodos de humedad, por lo que el seguimiento de las variables meteorológicas permite estimar cuándo existen condiciones favorables para el desarrollo de la sarna del peral.
A partir de los datos de su red de estaciones meteorológicas, el INTA Alto Valle elabora boletines fitosanitarios que permiten identificar situaciones de riesgo en las distintas localidades de la región. Esta información constituye una herramienta para adaptar las decisiones de manejo a las condiciones de cada momento.
“Los registros indicaron un índice de riesgo severo de infección de sarna del peral para todo el Alto Valle, con condiciones homogéneas en toda la región”, señaló Marisa Aluminé Tudela, del INTA Alto Valle.
Fungicidas y monitoreo para reducir las pérdidas
En variedades susceptibles, como Williams y Red Bartlett, los especialistas recomiendan extremar las precauciones, sobre todo en montes con antecedentes de sarna. En esos casos, aconsejan aplicar fungicidas sistémicos entre las 48 y las 96 horas posteriores al inicio de la lluvia, siempre de acuerdo con las indicaciones de uso de cada producto.

La aparición de los síntomas puede demorarse entre dos y tres semanas desde el momento de la infección, según las temperaturas. Por ese motivo, el INTA recomienda realizar un monitoreo de hojas y frutos jóvenes a principios de noviembre, para detectar posibles lesiones y evaluar la evolución sanitaria de los montes.
El seguimiento debe complementarse con una estrategia preventiva que considere las condiciones meteorológicas, la susceptibilidad de las variedades y los antecedentes de cada lote.
Evalúan drones para las aplicaciones sanitarias
La elevada humedad también genera dificultades operativas en las chacras. Según Lago, el suelo húmedo complica el tránsito de los tractores y el ingreso de maquinaria a los montes frutales, lo que puede limitar las tareas de protección de los cultivos cuando las condiciones exigen actuar oportunamente.
Frente a estas restricciones, los especialistas evalúan el uso de drones para aplicar productos fitosanitarios. Estos equipos livianos permiten realizar aplicaciones dirigidas y reducir el tránsito de maquinaria dentro de las explotaciones. Sin embargo, su incorporación requiere comprobar la calidad de las aplicaciones y la eficacia del control, además de cumplir con las recomendaciones técnicas y la normativa vigente.
