Innovación en Santa Fe: arranca el primer tambo robotizado Jersey del país


En María Juana, Santa Fe, la familia Dalmasso puso en marcha un proyecto que busca transformar la producción lechera a partir de la incorporación de tecnología, bienestar animal y manejo individualizado. Se trata del primer tambo robotizado de la Argentina destinado exclusivamente a animales de la raza Jersey, una iniciativa que combina tres robots de ordeño con un sistema de circulación voluntaria.

El emprendimiento, denominado “Jersey +”, fue desarrollado por la familia encabezada por Adrián Dalmasso y representa un nuevo capítulo de una trayectoria tambera iniciada en 1985. La actividad familiar fue retomada en 2018 con la incorporación de la raza Jersey, mientras que la inversión en automatización se desarrolló durante seis años con recursos generados por la propia empresa.

Un período de adaptación para las primeras 25 Jersey

El inicio de la actividad en el tambo contempla una etapa de acostumbramiento de 25 vacas y vaquillonas a las nuevas instalaciones. Durante la primera semana, los animales ingresarán al establecimiento para familiarizarse con el ambiente y aprender a utilizar el sistema, pero todavía no serán ordeñados.

La intención es comenzar luego con un grupo reducido de vacas y avanzar de manera progresiva con el ordeño. El objetivo es que los animales incorporen naturalmente la rutina y aprendan a interactuar con los robots, evitando situaciones de estrés durante la adaptación.

Dalmasso destacó a LA NACIÓN que el proyecto “marca un antes y un después” para la producción lechera regional, debido a la incorporación de tecnología capaz de optimizar los procesos y generar información en tiempo real. Esa disponibilidad de datos permitirá conocer con mayor precisión el comportamiento y las necesidades de cada animal.

Tambo robotizado, Santa Fe, Jersey, tecnología

Tres robots y circulación voluntaria

La principal innovación en el tambo está dada por un sistema de ordeño voluntario y automatizado de origen sueco DeLaval. El establecimiento funciona bajo un esquema estabulado, en un galpón de 120 metros de largo por 30 de ancho, con capacidad para alojar entre 220 y 240 vacas que se desplazan libremente.

El tambo cuenta con tres robots de ordeño DeLaval VMS, camas individuales de goma, cepillos para el confort de los animales, ventiladores y puertas inteligentes de tres vías. El sistema permite ordenar el tránsito del rodeo sin imponer un recorrido rígido y facilita que cada vaca acceda al ordeño de acuerdo con sus necesidades.

La tecnología también apunta a modificar la lógica de manejo del tambo. En lugar de trabajar con un rodeo homogéneo, cada animal puede ser tratado como un individuo, con información específica sobre producción, alimentación y comportamiento.

Tambo robotizado, Santa Fe, Jersey, tecnología
Foto: LA NACIÓN

Más sólidos y mayor longevidad del rodeo

La estrategia productiva de Dalmasso no está enfocada exclusivamente en aumentar los litros de leche. El objetivo central es maximizar los sólidos útiles, especialmente grasa y proteína, y mantener o superar los registros que la empresa obtiene con su sistema convencional, ubicados entre 9,20% y 9,40%.

El modelo busca, además, evitar la sobreexigencia nutricional y reducir situaciones de estrés. De esta manera, la familia pretende extender la vida útil y mejorar la longevidad de las vacas Jersey, priorizando la eficiencia individual por encima del volumen producido por el rodeo.

“A mí siempre me gustó la calidad y no la cantidad”, explicó Dalmasso. Según señaló, la informática en el tambo permite conocer cuánto necesita cada vaca y ajustar su alimentación y manejo de acuerdo con su rendimiento.

Lechería, Leche, Tambos

Una inversión financiada con recursos propios

La incorporación de la tecnología en el tambo fue el resultado de seis años de inversión con capital propio generado por la actividad agrícola-ganadera. La familia decidió no recurrir a financiamiento bancario y avanzar de manera gradual, realizando modificaciones y ajustes a medida que el proyecto evolucionaba.

Dalmasso explicó que esa decisión también estuvo relacionada con una cuestión familiar. Evitar el endeudamiento permitió no trasladar una eventual carga financiera a sus hijos, que todavía se encontraban estudiando cuando comenzó el proceso de inversión.

La continuidad generacional ocupa así un lugar central en “Jersey +”. Hijos y sobrinos de la familia participan directa o indirectamente del proyecto, que busca combinar tecnología, producción y organización familiar.

Con información de LA NACIÓN