Profertil avanza con una segunda planta de urea en Bahía Blanca


Profertil inició el diseño técnico de su segunda planta de urea en Bahía Blanca, un proyecto que podría demandar US$ 2.000 millones y duplicar la capacidad productiva de la compañía. La empresa eligió a Techint Ingeniería y Construcción y a la italiana Saipem para desarrollar la evaluación técnica, en una iniciativa que vuelve a tomar impulso tras casi una década de postergaciones.

La futura instalación de Profertil se levantará en un terreno reservado dentro del complejo industrial de Ingeniero White y tendrá una capacidad de 4.450 toneladas diarias. Aunque todavía resta la decisión final de inversión, el proyecto podría presentarse al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), con un plazo de construcción estimado de entre tres y cinco años.

El avance llega en un contexto de mayor demanda de fertilizantes, impulsada por la expansión de cultivos como trigo y maíz, y con una ventaja estratégica: la disponibilidad de gas natural proveniente de Vaca Muerta. Actualmente, Profertil abastece alrededor del 60% del mercado argentino de urea, mientras que el resto debe cubrirse mediante importaciones.

Programa, urea

Una inversión que vuelve a tomar impulso

La iniciativa comenzó a gestarse en 2015, cuando Profertil detectó que el consumo nacional de urea crecía por encima de la capacidad de su única planta. Sin embargo, las dificultades macroeconómicas, los cambios regulatorios y las modificaciones en la estructura accionaria demoraron su concreción durante años.

En 2022, Profertil había firmado un acuerdo de exclusividad con Techint y Saipem para actualizar el diseño tecnológico de la futura instalación. La elección tiene un antecedente industrial: ambas compañías participaron, a través de sus estructuras empresariales, en la construcción de la planta original, inaugurada en 2001.

El programa de evaluación técnica tendrá una duración estimada de 11 meses. Si se cumplen los plazos previstos, las bases para la construcción podrían quedar definidas durante el segundo semestre de 2027, mientras que la puesta en marcha se proyecta para el período comprendido entre 2030 y 2032.

Fertilizantes, Profertil, Adecoagro

Adecoagro y ACA quedaron al frente de Profertil

El proyecto también se desarrolla bajo una nueva estructura de propiedad. Hasta 2025, Profertil estaba controlada en partes iguales por YPF y la canadiense Nutrien. En septiembre de ese año, Nutrien vendió su participación del 50% a Adecoagro y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) por US$ 600 millones.

Tres meses después, YPF transfirió su participación restante a Adecoagro por US$ 1.200 millones, como parte de su estrategia para concentrarse en los activos vinculados con Vaca Muerta. La operación dejó a Adecoagro con el 90% de las acciones y a ACA con el 10%.

Detrás de Adecoagro también participa Tether, la empresa emisora de la stablecoin USDT, que en 2025 adquirió el 70% de la compañía agroindustrial. El cambio de accionistas abrió una nueva etapa para evaluar inversiones destinadas a ampliar la producción local de fertilizantes.

Vaca Muerta, mapa productivo, RIGI, Neuquén, Petróleo

Vaca Muerta, una ventaja para producir fertilizantes

La urea es un fertilizante nitrogenado fundamental para la productividad de los cultivos extensivos. En 2025, Argentina importó 4,1 millones de toneladas de fertilizantes, un 28% más que el año anterior, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario. De ese volumen, 2,1 millones correspondieron a fertilizantes nitrogenados.

La dependencia externa también expone al país a interrupciones logísticas y conflictos internacionales. Las tensiones en Medio Oriente y los problemas en rutas marítimas estratégicas evidenciaron la vulnerabilidad de las cadenas de suministro, mientras que el 35% de la urea importada por Argentina transita por la zona del estrecho de Ormuz, según la información difundida sobre el sector.

En este escenario, el gas de Vaca Muerta aparece como un insumo decisivo. El desarrollo de la producción no convencional y la ampliación de la infraestructura de transporte, incluido el gasoducto Perito Moreno, mejoraron la disponibilidad de gas para proyectos industriales intensivos en energía.