Las lluvias frenan la siembra y condicionan los rindes de los cultivos
Las lluvias mejoraron las reservas hídricas en buena parte del área agrícola argentina, pero también demoraron las labores y generaron incertidumbre sobre la evolución de los cultivos. Según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), la siembra de maíz alcanzó el 34,8% del área prevista para la campaña 2026/27, mientras que el girasol cubrió el 41,9% de la superficie proyectada.
Las lluvias frecuentes, las bajas temperaturas y la escasa radiación solar plantean desafíos tanto para los cultivos de invierno como para los de verano. Si bien la disponibilidad de agua mejoró en numerosas regiones, las condiciones climáticas complican el ingreso de maquinaria y podrían limitar el potencial productivo de algunos lotes.
El informe destaca que el maíz mantiene un adelanto de cinco puntos porcentuales respecto de la campaña anterior, mientras que el girasol supera los promedios históricos de implantación. En trigo y cebada, en tanto, las heladas y la falta de radiación durante etapas críticas generan preocupación por sus posibles efectos sobre los rendimientos.

El maíz avanza con demoras en algunas regiones
La siembra de maíz con destino a grano comercial registra un avance del 34,8% de las 8,4 millones de hectáreas proyectadas. Las tareas progresan principalmente en el centro y oeste agrícola, aunque las lluvias recientes ralentizaron la incorporación de nuevos lotes en sectores del centro y sur.
En el centro-norte de Córdoba, los cuadros que no pudieron sembrarse por falta de lluvias pasarían a planteos tardíos. Los lotes implantados transitan mayormente entre emergencia y cuatro hojas desarrolladas, con problemas puntuales de implantación y amarillamiento vinculados a las bajas temperaturas y la escasa radiación.
Pese a estas dificultades, la condición del cultivo se mantiene entre normal y buena, con reservas hídricas adecuadas a óptimas. La evolución de las condiciones meteorológicas será determinante para retomar las labores y sostener el desarrollo de los lotes.

El girasol conserva un adelanto en la implantación
La siembra de girasol avanzó 5,8 puntos porcentuales durante la última semana y cubre el 41,9% de las 3,1 millones de hectáreas previstas. El progreso supera en 11,6 puntos el promedio histórico y en 6,6 puntos el registro de las últimas cinco campañas.
Sin embargo, las lluvias y las bajas temperaturas demoraron las tareas en el sur del área agrícola. Los pronósticos de nuevas precipitaciones también generan incertidumbre sobre la posibilidad de cumplir con los planes de siembra previstos para esta campaña.
La mayor parte de los lotes implantados presenta entre dos y ocho hojas expandidas, mientras que los cuadros más adelantados del NEA ya alcanzaron el botón floral. Además, las isocas cortadoras y las aves provocan pérdidas de plantas en algunos sectores.
El trigo, condicionado por heladas y escasa radiación
En el norte agrícola, las lluvias y la elevada humedad demoran la cosecha de los lotes que alcanzaron la madurez fisiológica. Los rindes esperados oscilan entre 10 y 40 quintales por hectárea, con promedios cercanos a 20 quintales en el NOA y 30 en el NEA.
En el conjunto del área triguera, el 58% de los lotes transita desde espigazón en adelante, mientras que el 90% presenta una oferta hídrica favorable. Las lluvias de octubre contribuyeron a sostener la condición general del cereal.

No obstante, en sectores del centro se estiman mermas de entre 10% y 30% respecto de la campaña anterior, debido al aborto de macollos y los daños por heladas. También preocupa la baja radiación durante el período crítico, que podría reducir el número de granos.
La cebada mejora sus reservas, pero mantiene riesgos
Las lluvias de octubre mejoraron las reservas hídricas para atravesar las etapas de encañazón y espigazón de la cebada. Sin embargo, en el oeste bonaerense las heladas provocaron daños y redujeron las expectativas de rendimiento a alrededor de 40 quintales por hectárea.
En el resto del área agrícola, los rindes estimados se ubican entre 35 y 60 quintales por hectárea. En el sudoeste bonaerense y el sur de La Pampa, la falta de agua durante el macollaje y la escasa radiación podrían limitar el resultado productivo.
En el sudeste de Buenos Aires, el cultivo mantiene un buen estado general, aunque presenta cierto retraso en su desarrollo. Además, continúan los controles contra mancha en red y roya.
