El Niño pierde intensidad y crecen las dudas sobre las lluvias en Argentina
La persistencia de una circulación fría desde la Patagonia y el menor calentamiento proyectado en el Pacífico modificaron el escenario climático para la primavera. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierte que el fenómeno El Niño podría pasar de muy fuerte a fuerte, reduciendo el riesgo de excesos hídricos, pero también las lluvias esperadas para los próximos meses.
Menos agua de la esperada en plena primavera
El cierre de septiembre vuelve a encender las alarmas en el sector agropecuario. Un violento choque de masas de aire durante el último fin de semana provocó tormentas y fuertes caídas de granizo en sectores del noreste bonaerense y Córdoba, pero dejó pocos milímetros en buena parte de la región pampeana. Según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las precipitaciones del mes finalizarían por debajo de las medias históricas.
La falta de agua comienza a condicionar el desarrollo de los cultivos. El trigo necesita nuevas lluvias para sostener su potencial, mientras que la continuidad de la siembra de maíz también depende de que mejore la disponibilidad hídrica. En este contexto, crece el desconcierto entre los productores porque el comportamiento de las lluvias no coincide con lo que se esperaba a partir de la evolución del fenómeno El Niño.

El consultor de GEA/BCR Alfredo Elorriaga explicó que “El Niño no está teniendo efecto en Argentina” y atribuyó parte de la situación a una circulación fría de origen polar que avanza desde la Patagonia y condiciona el ingreso de humedad desde el norte hacia el centro del país. A esto se suma una anomalía fría del Atlántico frente a las costas argentinas, que tampoco favorece el aporte de humedad.
El Pacífico cambia las proyecciones
El dato que introduce un nuevo interrogante es la evolución de la intensidad prevista de El Niño. La temperatura superficial del Pacífico alcanzó una anomalía de 2,2 °C según el informe de la NOAA del 28 de septiembre, frente a los 1,8 °C registrados un mes antes. Sin embargo, las proyecciones para los próximos meses comenzaron a reducirse de manera consecutiva.
Elorriaga recordó que en julio los modelos llegaron a mostrar valores de 4,26 °C de anomalía, mientras que en agosto la proyección alcanzaba los 4 °C y en septiembre descendió a 3,25 °C. Para diciembre, además, el valor proyectado pasó de 2,4 °C a 2 °C en la última actualización, una modificación que podría llevar al evento desde la categoría de muy fuerte hacia un El Niño fuerte.

La situación resulta particularmente relevante porque las primeras proyecciones contemplaban precipitaciones superiores a las medias históricas en el último trimestre del año. La BCR había estimado lluvias 30%, 70% y 90% por encima de los promedios para octubre, noviembre y diciembre, respectivamente. Ahora, Elorriaga considera necesario recalcular esos escenarios porque una menor intensidad del fenómeno podría traducirse en acumulados significativamente inferiores.
Un fenómeno que no explica todo
El especialista remarcó que el calentamiento del Pacífico no es la única variable que determina el comportamiento de las lluvias. La dinámica atmosférica incorpora otros factores capaces de modificar el efecto esperado de El Niño, como la persistente circulación polar que mantiene condiciones frías sobre buena parte del territorio argentino.
La actualización de los valores medidos por la NOAA durante los primeros días de octubre será clave para determinar si la tendencia descendente se confirma. De ocurrir, el escenario podría seguir mostrando lluvias por encima de las medias durante el trimestre, aunque en niveles bastante menores a los previstos inicialmente.

Para el sector productivo, el cambio implica un escenario contradictorio: baja el riesgo de excesos hídricos, pero aumenta la preocupación por la falta de agua. La evolución de las próximas semanas será determinante para definir el potencial de los cultivos de invierno y el avance de la campaña gruesa. Como sintetizó Elorriaga, más allá de las cifras del Pacífico, lo que se necesita es que “el Niño se comporte como un Niño”.
