La carne argentina busca afianzarse en Europa con trazabilidad ambiental


La carne vacuna argentina busca consolidar su presencia en Europa en un escenario de mayores exigencias ambientales y comerciales. En la feria SIAL París, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) mantuvo encuentros con más de 50 importadores, interesados en conocer cómo se acreditará el origen de la hacienda y qué participación tendrán los productores en los mecanismos de trazabilidad exigidos por la Unión Europea.

Las conversaciones están atravesadas por la próxima aplicación del Reglamento 1115 de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación (EUDR), que incorpora nuevos requisitos de debida diligencia para determinados productos importados, entre ellos la carne bovina. En este contexto, la información ambiental vinculada con los establecimientos de origen adquiere un papel central para sostener las operaciones comerciales.

El desafío para la cadena argentina consiste en demostrar que dispone de herramientas capaces de respaldar sus exportaciones. Para el IPCVA, la integración de información pública, registros sanitarios y datos ambientales constituye una vía para responder a las consultas de los compradores y fortalecer la confianza en el producto nacional.

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Información verificable para sostener los negocios

La estrategia argentina combina la articulación entre organismos públicos y actores privados mediante una plataforma que reúne información sobre el origen de la producción y las condiciones ambientales y sanitarias. El objetivo es organizar los datos necesarios para documentar la trazabilidad y facilitar el cumplimiento de los requisitos europeos.

Durante los encuentros en París, el especialista del IPCVA, Bifaretti, destacó la importancia de coordinar las herramientas disponibles y sistematizar los registros. Según explicó, la estrategia se apoya en información pública y una plataforma que integra la trazabilidad ambiental, la identificación de carne libre de deforestación y los antecedentes sanitarios.

Por su parte, Gerardo Leotta, representante del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), señaló que las exigencias ambientales se suman a otros aspectos que ya forman parte de las negociaciones internacionales. La resistencia a los antimicrobianos, los residuos y el bienestar animal también aparecen entre las preocupaciones planteadas por los compradores y las autoridades de los mercados de destino.

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Los productores, una pieza clave de la trazabilidad

Una de las principales inquietudes de los importadores europeos se relaciona con el funcionamiento de las herramientas que permiten acreditar el origen de los animales. Las consultas apuntan a conocer qué garantías ofrece el sistema y cómo se incorporan los establecimientos ganaderos a los procedimientos necesarios para respaldar las exportaciones.

Leotta indicó que muchas preguntas se concentran en el uso de la plataforma, la seguridad de la información y el compromiso de los productores. En ese sentido, remarcó que los establecimientos que quieran abastecer el mercado europeo deben participar del proceso de trazabilidad y contar con el acompañamiento necesario para cumplir con los requerimientos.

El representante del Consorcio ABC sostuvo que los productores que busquen vender animales destinados a la exportación de carne a la Unión Europea deben familiarizarse con el sistema VISEC. La herramienta ocupa un lugar relevante en el esquema de acreditación ambiental y requiere la colaboración de los distintos eslabones de la cadena para funcionar de manera efectiva.

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Un requisito que influye en el acceso al mercado

Las reuniones realizadas durante SIAL París reflejaron que la documentación ambiental ya integra las condiciones que los compradores consideran al evaluar sus operaciones. Para la industria frigorífica y la ganadería argentina, responder a esas demandas será importante para conservar mercados y sostener la competitividad frente a otros proveedores.

El desafío no se limita a disponer de plataformas tecnológicas, sino también a lograr que la información generada en los establecimientos pueda vincularse con las necesidades de importadores y autoridades europeas. La participación de los productores y la coordinación público-privada serán factores determinantes para avanzar en ese objetivo.

En un mercado que eleva sus exigencias de trazabilidad, la capacidad de demostrar el origen y las condiciones de producción puede convertirse en una herramienta de diferenciación para la carne argentina. La adaptación a las nuevas reglas será clave para mantener el acceso comercial y fortalecer la posición del país como proveedor internacional de carne vacuna.