Trigo argentino arranca 2025/26 con récord histórico de exportaciones
El trigo argentino comienza la campaña 2025/26 con niveles de exportación sin precedentes. Según datos del INDEC, en diciembre se embarcaron 2,9 millones de toneladas, más del doble que en el mismo mes de la campaña anterior y superior al promedio de los últimos cinco diciembres. Este impulso inicial refleja la combinación de una cosecha récord y la alta competitividad del trigo argentino en el mercado internacional.
Proyecciones basadas en NABSA estiman que los embarques de enero alcanzarán 3,5 millones de toneladas, el segundo mayor registro histórico para ese mes, superando en un 70% el promedio de los últimos diez años. En conjunto, los despachos del primer bimestre suman 6,4 millones de toneladas, lo que representa el 23% del volumen proyectado para toda la campaña, marcando un récord en los primeros meses de una campaña triguera y superando la marca anterior de 2019/20.
Diversidad de destinos y protagonismo asiático
Una característica destacada de este inicio de campaña de trigo es la diversificación de los destinos de exportación. Argentina abasteció los puertos de 25 países durante el primer bimestre, con fuerte crecimiento de los embarques hacia Asia. Vietnam lidera con 1,26 millones de toneladas (20%), seguido por Bangladesh con 1,17 millones (18%) e Indonesia con 942.000 toneladas (15%). En contraste, Brasil quedó en cuarto lugar, con 676.000 toneladas (11%), reflejando un cambio en la dinámica tradicional del comercio exterior del cereal argentino.
Esta competitividad en precio y nivel de proteína del trigo argentino, sumada a la alta demanda internacional, potencia el ritmo de embarques y posiciona al país como uno de los principales abastecedores globales. El contexto internacional, marcado por precios competitivos y logística eficiente, refuerza la posición de Argentina en el comercio mundial de trigo.

Producción récord de aceites: soja y girasol
El sector de aceites vegetales también tuvo un 2025 excepcional, con un récord de 10,5 millones de toneladas producidas, combinando 8,4 millones de aceite de soja y 2,1 millones de aceite de girasol. Esto se logró a partir del procesamiento de 42,6 millones de toneladas de soja y 4,6 millones de toneladas de girasol, consolidando un año con precios al alza y volúmenes históricos.
El aceite de girasol alcanzó US$ 1.300 por tonelada, el nivel más alto desde diciembre de 2022, mientras que el aceite de soja tocó los US$ 1.147/t, máximos en 14 meses. Este crecimiento se explica por la combinación de alta demanda internacional, especialmente para consumo industrial y biocombustibles, y limitaciones de oferta global, como la baja cosecha ucraniana y los conflictos logísticos por los ataques a infraestructura.

Impulso de precios y mercado interno
El aumento de los precios internacionales se traduce directamente en el mercado interno argentino. Las ofertas de compra por girasol para descarga inmediata superaron los US$ 370/t, un incremento de US$ 40/t respecto al mes anterior, pese a entrar en plena época de cosecha. Esto refleja la fuerte demanda de la industria local y la confianza en los volúmenes proyectados para la campaña 2025/26.
La superficie sembrada con girasol alcanzaría 3 millones de hectáreas, la mayor extensión desde 1999/2000, según el último informe mensual de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP). Con una comercialización que ya supera las 1,9 millones de toneladas, se observa el segundo ritmo de compra/venta más alto en 27 años, consolidando un escenario de precios récord y expectativas productivas históricas.

Perspectivas 2026: continuidad del impulso
El inicio de la campaña 2025/26 marca un punto de inflexión para el sector agroindustrial argentino, con récords de exportación de trigo y producción de aceites que refuerzan la posición del país en los mercados internacionales. La combinación de altos precios FOB, cosechas récord y demanda diversificada proyecta un 2026 con continuidad del impulso exportador y estabilidad en los mercados internos.
Argentina, con un trigo competitivo y aceites vegetales en máximos históricos, se posiciona como protagonista del comercio global, consolidando su liderazgo en el sector agroindustrial y demostrando la resiliencia y capacidad de adaptación de sus productores frente a la dinámica internacional.
