La startup argentina que lleva la genética al negocio ganadero


La transformación digital avanza sobre una de las actividades más tradicionales de la Argentina. Bulltrack combina software, análisis genómicos y experiencia ganadera para convertir información genética en una herramienta de gestión orientada a mejorar la rentabilidad de los establecimientos. La plataforma ya tiene presencia en Argentina y Uruguay y busca que los productores puedan tomar decisiones reproductivas a partir de datos objetivos.

El emprendimiento nació de la combinación de dos experiencias. Por un lado, Santiago Scanlan acumula más de 12 años de trayectoria en el desarrollo de aplicaciones para empresas de Estados Unidos. Por otro, su familia mantiene desde hace más de tres décadas una vinculación con el campo en Carmen de Areco. Esa combinación dio origen a una propuesta que intenta acercar la tecnología a decisiones que históricamente se tomaron a partir de la observación y la experiencia.

“Muchas veces el productor elige toros y vacas a ojo, pero hay características que no se pueden ver mirando al animal”, explicó Scanlan, gerente de Operaciones de Bulltrack, de acuerdo a TodoAgro. En ese punto, la información genética permite conocer características como la eficiencia de conversión, la facilidad de parto y determinados atributos vinculados con la carne.

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Foto: TodoAgro

Del análisis genómico a un ranking de animales

El proceso comienza con algo tan sencillo como una muestra de pelo del animal, que posteriormente es sometida a un análisis genómico mediante Inherit, de Zoetis. A partir de esa información, Bulltrack utiliza su propio software para procesar los datos y generar rankings que permiten comparar animales de acuerdo con los objetivos específicos de cada establecimiento.

La clave está en que no todos los productores buscan las mismas características. Las prioridades de un establecimiento dedicado exclusivamente a la cría pueden ser diferentes de las de un planteo de ciclo completo. También cambian los criterios cuando el destino de la producción es el mercado interno o cuando se apunta a cumplir determinados estándares vinculados con la exportación.

Según Scanlan, el objetivo es evitar que la tecnología quede limitada a la generación de información genética. “No alcanza con tener los datos. El desafío es que el productor pueda interpretarlos y usarlos para decidir. Nosotros convertimos esa información en algo sencillo y lo ayudamos a producir mejor”, sostuvo.

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El impacto económico detrás de la genética

La apuesta de Bulltrack tiene un objetivo concreto: vincular la selección genética con variables económicas del negocio ganadero. Una elección más precisa de los reproductores puede tener impacto sobre los kilos producidos por hectárea, la eficiencia de conversión alimenticia, los problemas durante las pariciones y el tiempo requerido para alcanzar el peso de terminación.

La plataforma también incorporó un catálogo de semen genotipado de centros de inseminación y herramientas destinadas a remates, con la intención de llevar la información genética a las decisiones de compra y venta de reproductores. De esta manera, la herramienta no se limita al manejo interno del rodeo, sino que también busca aportar información en operaciones comerciales.

De acuerdo con la empresa, entre los productores que comenzaron a utilizar Bulltrack se cuadruplicó el uso de análisis genéticos. La compañía mantiene acuerdos con centros de inseminación de la Argentina y trabaja con información proveniente de los análisis genómicos de Zoetis.

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Foto: INTA

Una expansión que llegó a Uruguay

La propuesta tecnológica también comenzó a extenderse fuera de las fronteras argentinas. Bulltrack ya trabaja con establecimientos ganaderos de Uruguay y con un cliente de peso relacionado con la industria frigorífica exportadora, en una señal de que el uso de información genética empieza a ampliar su alcance dentro de la cadena de la carne.

Para Scanlan, el principal desafío consiste en que la genética deje de ser una herramienta reservada para especialistas y se convierta en un elemento cotidiano de la gestión ganadera. La tecnología, según plantea, debe integrarse al conocimiento que ya existe en los establecimientos.

“Un animal puede ser visualmente excelente, pero malo desde el punto de vista genético para el objetivo que tiene un productor”, señaló. En ese sentido, la tecnología no busca reemplazar la experiencia acumulada en el campo, sino sumar información que antes no estaba disponible para complementar el criterio del productor y mejorar sus decisiones.