La soja de primera entra en su período crítico y el rinde queda atado a las lluvias
La campaña gruesa en la región núcleo atraviesa uno de sus momentos más sensibles, con la soja de primera ingresando de lleno en el período crítico bajo un escenario de marcado déficit hídrico y altas temperaturas. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el potencial de rinde del cultivo comienza a tambalear y el nivel de pérdidas dependerá directamente de lo que ocurra con las lluvias en los próximos siete días.
Actualmente, el 5% del área de soja de primera se encuentra en plena fructificación (R4), mientras que el 55% está iniciando esa etapa (R3) y el resto transita la floración (R2). Esta combinación de estadios eleva la demanda de agua en un contexto climático adverso, ya que gran parte de la región núcleo arrastra escasez de precipitaciones desde fines de diciembre.
Estrés hídrico y señales de alerta en los lotes
Los técnicos advierten que el estrés ya comienza a expresarse en distintos puntos de la región. En Baradero, señalan que “la planta se quedó en altura, está apretada por la falta de agua”, y ya se observan abortos de hojas inferiores. El riesgo es que ese estrés avance hacia las flores, lo que tendría impacto directo sobre el rinde final.
En Piedritas, los ambientes más bajos o restrictivos ya muestran pérdidas concretas de potencial, con cultivos manchoneados, reducción del área foliar y signos de estrés marcado. En zonas como Junín y Marcos Juárez, en cambio, la soja aún podría resistir alrededor de una semana más sin lluvias, aunque el margen se achica rápidamente y todo queda supeditado a precipitaciones de corto plazo.

Pronóstico: calor extremo y lluvias inciertas
El escenario climático agrega tensión. A partir del domingo 25, se espera el inicio de una ola de calor, con temperaturas máximas de 35 a 38 °C y mínimas elevadas, lo que acelerará el consumo de agua del suelo. Recién desde el lunes 26, la presencia de un sistema frontal frío, débil y estacionario, podría favorecer lluvias aisladas e intermitentes en la región núcleo.
La principal preocupación es que los aportes sean insuficientes o desparejos, como viene ocurriendo desde fines de diciembre. Si las lluvias no se concretan con cierta generalidad, el impacto sobre la soja de primera podría profundizarse justo en el momento de mayor definición del rendimiento.
Maíz temprano: la foto general aguanta, pero con fuertes contrastes
En maíz temprano, la situación es heterogénea. A nivel regional, 6 de cada 10 lotes se mantienen entre muy buenos y excelentes, aunque esa condición cayó 8 puntos porcentuales en la última semana. Los cuadros regulares ya explican el 9% del área y apareció un 1% en mal estado.

Donde el agua llegó a tiempo y los ambientes son de buena aptitud, los rindes siguen siendo elevados: en Corral de Bustos y Monte Buey aún se proyectan 120 qq/ha, en Carlos Pellegrini hasta 140 qq/ha, y en sectores de Colón y Junín las expectativas se mantienen firmes. Sin embargo, en la franja central de la región núcleo y, especialmente, en el sudeste cordobés, las pérdidas ya oscilan entre el 30 y el 50%, con rindes que podrían caer a 70 qq/ha o menos.
La soja de segunda también siente la falta de agua
La soja de segunda muestra un panorama más ajustado, muy condicionado por la distribución de las lluvias. En Carlos Pellegrini y Bigand, necesita precipitaciones urgentes para evitar una mayor desaceleración del crecimiento, aunque todavía se mantiene en carrera para lograr buenos rindes si el clima acompaña.
En Bombal, el cultivo resiste mejor gracias al importante rastrojo de trigo, que permitió conservar humedad en el suelo. En San Gregorio, la soja de segunda está más adelantada que otros años y puede tolerar algunos días más sin lluvias, pero luego requerirá agua para no perder estructura y potencial productivo. En Colón, en cambio, los síntomas de estrés son más visibles, sobre todo en suelos overos y de menor calidad.

Punto de inflexión para la campaña
El informe de la BCR es claro: la campaña aún puede terminar siendo muy buena, pero ya no sobra margen. La soja de primera entra en su etapa decisiva con reservas ajustadas, el maíz temprano empieza a mostrar recortes donde no llovió y la soja de segunda depende de lluvias inmediatas.
Los próximos días serán determinantes. Si las precipitaciones llegan a tiempo, todavía es posible sostener buena parte del potencial productivo. Si no, el ajuste de rindes será inevitable, marcando un quiebre en una campaña que venía con expectativas muy altas.
