Río Negro alerta por la polilla del álamo: una amenaza para frutales y cortinas forestales
En cercanías de Campo Grande, Río Negro, se detectó recientemente la presencia de la polilla del álamo (Leucoptera sinuella), una plaga que afecta principalmente a plantaciones forestales y que, en su última generación, puede extenderse a los frutales próximos a las cortinas de álamos. El hallazgo coincide con el inicio de la cosecha, lo que aumenta la preocupación por posibles pérdidas en la producción.
Especialistas del INTA Alto Valle trabajan intensamente en la identificación de la especie, el monitoreo constante de las alamedas y la implementación de herramientas de manejo a campo para evitar su expansión. La especialista Silvina Garrido destacó que “lo fundamental en esta etapa es monitorear las cortinas forestales, realizar una correcta identificación y comunicar rápidamente para iniciar acciones de control inmediatas”.
Acciones inmediatas para controlar la polilla del álamo
Ante la detección o sospecha de la polilla del álamo, Garrido recomendó informar al responsable técnico del establecimiento o a cualquier agencia de extensión del INTA. En caso de confirmarse la presencia de la especie, se aconseja eliminar totalmente los brotes afectados, asegurando la destrucción de pupas o larvas detectadas.
En zonas de difícil acceso, los técnicos podrían aplicar insecticidas registrados y actualizados, siguiendo las normativas vigentes. Asimismo, se sugiere maximizar los controles en lugares de estiba de fruta cosechada cerca de alamedas, reforzar los monitoreos en los ingresos al empaque y mantener una vigilancia estricta para impedir la dispersión hacia nuevas áreas del Alto Valle.

Identificación de la polilla del álamo
La polilla del álamo presenta características muy particulares que facilitan su identificación. Los adultos son pequeñas polillas blancas, con una envergadura de 9 a 10 milímetros, el primer par de alas con una mancha negra y tres franjas anaranjadas, y antenas largas que cubren casi toda la longitud del cuerpo.
Las larvas, por su parte, son blanco-amarillentas, aplanadas y de hasta 7 milímetros, y se alimentan del tejido interno de las hojas, realizando mina en el mesófilo. Las pupas, muy características, miden aproximadamente 3 milímetros, se encuentran fuera de las hojas, en grietas de troncos u otros refugios, y están protegidas por un capullo sedoso blanco con forma de H.
Según el Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de plagas (Sinavimo) del SENASA, la identificación temprana de estas señales es clave para detectar la plaga antes de que cause daños significativos en frutales y cortinas forestales.

El trabajo del INTA en la prevención y manejo
El equipo del INTA Alto Valle mantiene un monitoreo continuo de alamedas y realiza capacitaciones sobre identificación y manejo temprano de la plaga. Las acciones incluyen la difusión de información a productores y técnicos, así como la recomendación de medidas de control que eviten que la polilla afecte la producción frutícola.
Garrido insistió en que, para minimizar riesgos, es fundamental actuar rápidamente ante cualquier señal de la polilla del álamo y combinar la vigilancia con estrategias de eliminación física y química según corresponda. Estas medidas buscan proteger tanto los frutales como las plantaciones forestales, evitando un impacto económico y ecológico más amplio.

Recomendaciones para productores y técnicos
Entre las sugerencias principales se destacan:
- Monitorear cortinas de álamos cercanas a frutales.
- Comunicar cualquier hallazgo a técnicos o agencias de extensión.
- Eliminar brotes afectados y pupas detectadas.
- Aplicar insecticidas solo en zonas de difícil acceso y siguiendo normativas vigentes.
- Aumentar la vigilancia en lugares de estiba y en ingresos a empaques.
- Difundir información y capacitar al personal para una detección rápida y manejo temprano.
Con la polilla del álamo detectada en Río Negro, el Alto Valle enfrenta un desafío sanitario y productivo que requiere coordinación entre productores, técnicos y autoridades para evitar su expansión y proteger la cosecha.
