Fin de año con menor dinamismo en el mercado de campos, pero la demanda sigue firme


El mercado inmobiliario rural cerró diciembre con una ligera baja en la actividad, reflejando la típica desaceleración estacional del verano en el sector de los campos. Según el último informe de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), el Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural (InCAIR) registró un descenso mensual del 2,65%, ubicándose en 49,23 puntos, en comparación con noviembre.

A pesar de la caída en el mercado de campos, los especialistas destacan que la demanda se mantiene estable, especialmente en campos mixtos y ganaderos, mientras que la oferta agrícola sigue siendo limitada. Este escenario marca un fin de año con menor dinamismo, pero con señales de continuidad en la actividad para quienes buscan invertir en el sector rural.

La pausa estacional del verano

La CAIR explicó que la baja registrada en diciembre responde principalmente a factores estacionales, propios del inicio del verano, cuando las operaciones de compraventa de campos suelen ralentizarse. Según los analistas, esta pausa no refleja una caída estructural del mercado, sino un ajuste temporal en la actividad, que coincide con los meses de vacaciones y menor circulación en las oficinas de inmobiliarias rurales.

“No se trata de una retracción preocupante, sino de una pausa lógica del mercado”, señalaron desde la Cámara. La entidad enfatizó que, aunque diciembre muestra una caída marginal, el inicio de la temporada estival mantiene un nivel de consultas y operaciones interesante, especialmente en lotes ganaderos y mixtos.

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Demanda estable frente a escasez de oferta

Uno de los aspectos más destacados del informe es la firme demanda por campos ganaderos y mixtos, que se mantiene sólida a pesar de la desaceleración estacional. Los inversores siguen mostrando interés en propiedades con potencial productivo diversificado, lo que evidencia la persistente confianza en el sector rural como opción de inversión.

En contraste, la oferta de campos agrícolas continúa limitada, replicando la tendencia de los meses anteriores. La combinación de escasez de tierra disponible y consultas sostenidas genera un escenario en el que los precios y las negociaciones se mantienen firmes, aunque las operaciones concretadas sean menos numerosas. Esta dinámica sugiere que, si bien el mercado se mueve más lentamente, la calidad de la demanda sigue impulsando el interés por tierras rurales.

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¿Qué mide el InCAIR?

El Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural (InCAIR), desarrollado por la CAIR desde 2013, es la referencia principal para evaluar la evolución del mercado de campos en Argentina. Este indicador considera diversos factores, como:

  • Encuestas mensuales a socios de la CAIR en todo el país
  • Cantidad de avisos de campos en venta o alquiler en medios gráficos de alcance nacional
  • Número de anunciantes en la web de la Cámara
  • Operaciones rurales concretadas durante el período analizado
  • Consultas y búsquedas de inversores en línea
  • Avisos comerciales en las principales plazas del interior

Gracias a esta metodología integral, el InCAIR refleja tanto la actividad efectiva como el interés potencial de los inversores, ofreciendo una visión completa del mercado inmobiliario rural.

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Perspectivas para el 2026

Aunque diciembre cerró con una leve caída, los expertos anticipan que el mercado de campos podría recuperar dinamismo a medida que avance el año. La estabilidad en la demanda y el interés por campos mixtos y ganaderos son señales de que el sector sigue siendo atractivo para la inversión.

“Si bien la oferta agrícola es escasa, quienes buscan propiedades con características específicas encuentran oportunidades interesantes”, remarcan desde la CAIR. En este sentido, la combinación de consultas firmes y un mercado ajustado en disponibilidad podría sostener los precios y generar operaciones selectivas durante los primeros meses de 2026.

En resumen, el cierre del año mostró un mercado rural en pausa, pero con bases sólidas y demanda persistente, especialmente en los segmentos de mayor interés para inversores y productores. La tendencia sugiere que el inicio de 2026 será un período clave para retomar el ritmo de compraventa de campos, con potencial de consolidar operaciones que quedaron pendientes durante la temporada estival.