Lluvias cerca de la media y una soja que mira a marzo
Las lluvias de febrero en la región núcleo se acercaron a los valores históricos, pero la recuperación de los cultivos todavía no logra equiparar el repunte del año pasado. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el promedio mensual acumulado alcanza los 103 milímetros frente a una media histórica de 120 mm, un dato que marca una mejora respecto de enero pero que deja cuentas pendientes para el tramo final de la campaña.
El consultor Elorriaga aportó una cuota de optimismo al señalar que “las proyecciones para el mes de marzo son de lluvias normales o incluso superiores”, un factor clave para definir el potencial de la soja de segunda. El comportamiento climático en las próximas semanas será determinante no sólo para sostener el crecimiento actual, sino también para evitar que el cultivo vuelva a quedar condicionado.
Febrero trajo alivio, pero con fuertes contrastes
En términos generales, las lluvias de febrero oscilaron entre 100 y 140 mm de oeste a este en la región núcleo. Sin embargo, los acumulados no fueron homogéneos. Montes de Oca registró 177 mm, Bengolea 171 mm y Carlos Pellegrini 167 mm, ubicándose entre los puntos más favorecidos del mes.
No obstante, cerca del 30% del área recibió menos de 80 mm, volumen insuficiente para reactivar plenamente los cultivos. Ese corredor deficitario se extiende por debajo de Rosario hacia el oeste y el sur, donde los perfiles continúan ajustados. Si bien la recomposición iniciada en la segunda quincena fue fundamental, queda lejos del impacto de febrero de 2025, cuando se acumularon 222 mm y el 95% del área superó ampliamente la media histórica.

Soja de segunda: recuperación dispar y expectativas moderadas
La soja de segunda muestra señales de recuperación, aunque sin la contundencia del ciclo pasado. En 2025, tras una sequía y una ola de calor devastadoras en enero, las lluvias de febrero y marzo permitieron que el 83% de los lotes pasara de condición regular o mala a buena o excelente, alcanzando un promedio regional de 33 quintales por hectárea (qq/ha), algo impensado semanas antes.
Este año el escenario es más cauteloso. Las expectativas actuales se ubican tres quintales por debajo de aquel promedio, con grandes diferencias zonales. Aun así, el 70% del área conserva buenas posibilidades de mejora si marzo acompaña. Tras más de un mes aletargada, la soja logró retomar el crecimiento y superar la altura de la paja del trigo.
En localidades como Bouquet destacan que el retraso en la siembra —producto de las lluvias— otorga margen temporal. “La película va por la mitad”, señalan técnicos de la zona, que estiman que los lotes con 40 a 50 mm recientes podrían acercarse a los 35 qq/ha. En contraste, áreas del gran Rosario, el noreste bonaerense y sectores del sudeste cordobés proyectan entre 15 y 20 qq/ha, con escasas chances de superar los 30 qq/ha. Todo dependerá de que marzo aporte agua, no se registren heladas tempranas y se eviten nuevas olas de calor.

Soja de primera: tormentas y sequía dejaron huella
La soja de primera presenta un panorama aún más heterogéneo. Una de las zonas más afectadas es el sudeste de Córdoba, donde una severa tormenta de viento y granizo impactó sobre lotes que hasta entonces mostraban excelentes perspectivas. En Monte Buey y alrededores, donde se proyectaban rindes por encima del promedio, el daño fue descrito como “tierra arrasada” por los agrónomos.
El corredor que va desde Armstrong, Tortugas y General Roca hasta Inriville concentra los mayores reportes de daños. La manga de granizo fue más extensa de lo habitual y dejó pérdidas significativas en planteos tempranos que prometían una campaña destacada.
A este cuadro se suma el llamado “triángulo” del centro-sur santafesino, que atravesó al menos 45 días de sequía aguda en pleno período crítico. Allí, las expectativas de rinde se redujeron entre un 20% y un 50% respecto de lo proyectado al inicio de la campaña. En San Pedro, por ejemplo, los promedios se ubicarían entre 20 y 25 qq/ha, con daños estimados de hasta el 40%.

Zonas que sostienen el promedio regional
A pesar de las dificultades, existen áreas que consolidan resultados muy positivos. En Carlos Pellegrini, donde las lluvias acompañaron casi todo el verano, se estiman rindes promedio de 50 qq/ha, mientras que en Bombal las proyecciones rondan los 45 qq/ha.
En el sudeste cordobés, más allá de los sectores castigados por el granizo, se calculan rindes de entre 40 y 50 qq/ha en lotes que lograron sostener humedad suficiente. Estos resultados aportan equilibrio al promedio regional en un año complejo.
La campaña, en definitiva, transita un momento bisagra. Febrero trajo alivio, pero marzo será el juez definitivo para la soja de segunda y para consolidar los rindes de primera. El clima, una vez más, tiene la última palabra.
