Milei prometió una “revolución” para el agro y proyectó una cosecha de 300 millones de toneladas


El presidente Javier Milei anunció una “revolución” productiva para el campo argentino con eje en la baja de retenciones, una nueva ley de semillas y una fuerte expansión del riego, al encabezar la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. En un discurso que se extendió por más de una hora y cuarenta minutos, el mandatario colocó al agro como uno de los motores centrales del crecimiento económico.

Durante su exposición, Milei sostuvo que Argentina está en condiciones de duplicar su producción actual de granos y alcanzar las 300 millones de toneladas, una meta que implicaría un salto histórico en la capacidad productiva del país. Para ello, planteó la necesidad de modificar el marco regulatorio vigente y generar incentivos que permitan elevar los rindes y la competitividad frente a potencias como Brasil y Estados Unidos.

Retenciones, semillas y riego: los ejes del plan

“El sector agropecuario también tendrá su revolución”, afirmó el Presidente, al detallar que impulsará un régimen de propiedad para los innovadores en semillas, con el objetivo de proteger la inversión tecnológica y fomentar el desarrollo local. En ese punto, cuestionó que tecnologías desarrolladas por empresas argentinas tengan mayor aprovechamiento en países vecinos que en el mercado interno.

En materia de derechos de exportación, Milei ratificó que continuará con “el sendero de baja de retenciones”, aunque aclaró que será “de manera responsable y en la medida que el superávit fiscal lo permita”. Si bien no precisó plazos ni porcentajes, dejó en claro que considera a las retenciones un obstáculo para el crecimiento del agro y de las economías regionales.

Javier Milei, Congreso

El mandatario también hizo hincapié en la necesidad de mejorar la productividad a través de la incorporación de tecnología y sistemas de riego. “No podemos aceptar que nuestros rindes en Chaco sean de 600 kilos de algodón por hectárea cuando en Brasil son de 1.400”, comparó, en una crítica directa a las brechas de rendimiento que separan a Argentina de otros países productores.

En el caso de la soja, Milei advirtió que Brasil triplica la producción utilizando semillas con tecnología argentina que no pueden comercializarse plenamente en el país, lo que —según sostuvo— evidencia distorsiones regulatorias que deben corregirse para liberar el potencial productivo local.

Apertura comercial y desregulación como pilares

En otro tramo de su discurso, Milei destacó que bajo su gestión Argentina fue el primer país en aprobar el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Además, anticipó que el Gobierno avanzará en la ratificación de un acuerdo comercial con Estados Unidos, como parte de una estrategia de inserción internacional más profunda.

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Foto: La Nación

El Presidente vinculó el desarrollo agropecuario con un proceso más amplio de desregulación económica. Señaló que se realizaron más de 14.500 desregulaciones en distintas áreas del Estado, lo que, según afirmó, permitió reducir costos, facilitar el acceso a insumos y mejorar la competitividad. En ese marco, mencionó la baja en los precios de fertilizantes y herbicidas, así como la posibilidad de importar maquinaria productiva.

“El tercer pilar de crecimiento viene de la mano de la apertura comercial”, sostuvo, al cuestionar el modelo de industrialización protegida que —a su entender— limitó el desarrollo del agro durante décadas. Según Milei, las restricciones a las importaciones y la elevada carga tributaria terminaron generando una industria pequeña, cara y dependiente de subsidios, en lugar de un entramado competitivo.

Recursos estratégicos y reforma estructural

Milei afirmó que el país debe aprovechar sus recursos naturales como plataforma de desarrollo. En ese sentido, habló de minerales críticos como el cobre y el litio, del potencial energético en gas y petróleo, y de la capacidad agroindustrial para garantizar la seguridad alimentaria regional.

Javier Milei, Congreso

“Tenemos tierra, agua y capacidad agroindustrial para garantizar la seguridad alimentaria del hemisferio”, enfatizó, al tiempo que prometió remover “barreras legales” que —según su visión— impiden la inversión. También anticipó que enviará al Congreso proyectos para reformar el esquema impositivo y el Código Aduanero, con el objetivo de adaptarlos a los nuevos desafíos del comercio internacional.

Entre las medidas anunciadas, mencionó la privatización del sistema de ferrocarriles de cargas, con la promesa de una modernización integral de la red en el plazo de un año. Según el mandatario, estas transformaciones permitirán dinamizar sectores hoy “estancados” y expandir el sistema financiero a partir del crecimiento productivo.

Con un discurso de fuerte tono reformista, Milei dejó planteada una hoja de ruta ambiciosa para el agro argentino. El desafío, ahora, será traducir las promesas en iniciativas concretas y lograr los consensos políticos necesarios para impulsar una transformación que, de concretarse, modificaría de manera estructural el perfil productivo del país.