Mercado de Invernada: enero arranca con precios firmes y relaciones bajo la lupa
Enero volvió a confirmar por qué es un mes clave para el mercado de invernada. Con el grueso de las decisiones productivas del año todavía abiertas y un clima que empieza a marcar la cancha, el productor ajusta números, calibra expectativas y define ritmo de compra o venta. En la cuarta semana del año, el mercado mostró un comportamiento heterogéneo, con precios mayormente sostenidos, leves correcciones según categoría y una atención cada vez más puesta en las relaciones insumo/producto, según el informe de AZ Group y deCampoaCampo, el mercado ganadero online más grande del país.
La Invernada comenzó un 2026 firme
Los valores de los terneros y terneras de invernada evidenciaron movimientos dispares. Mientras los terneros livianos de 130 a 160 kilos registraron una baja semanal cercana al 2,6%, otras categorías mostraron subas moderadas, especialmente los terneros de 180 a 200 kilos, que avanzaron más del 6%. Este comportamiento refleja un mercado selectivo, donde la calidad, el peso y el destino productivo comienzan a pesar más que la lógica general de oferta y demanda.

En este inicio de año, la reposición sigue siendo cara en términos históricos, aunque empieza a encontrar cierto equilibrio frente al gordo. La relación ternero/novillo se mantiene en torno a niveles esperados para esta época, con el precio del ternero ubicándose aproximadamente un 45% por encima del novillo pesado. Para el productor recriador o feedlotero, este dato es central, ya que define buena parte de la ecuación de márgenes hacia adelante.

Un factor que empieza a jugar a favor del engorde es el alivio en el costo del maíz. El cereal encadenó su tercer ajuste bajista consecutivo y llevó la relación maíz/novillo a mínimos históricos. Esto mejora sensiblemente el costo de alimentación de los corrales y genera un incentivo adicional para sostener la demanda de invernada, aun en un contexto de reposición firme.
Desde el lado de la oferta, enero no suele ser un mes de gran volumen, y eso también contribuye a sostener los precios. Muchos productores todavía están evaluando cómo evoluciona el clima antes de desprenderse de la hacienda, especialmente en zonas donde las lluvias vienen siendo irregulares y las altas temperaturas condicionan el estado de los campos naturales.

En términos de expectativas, el mercado muestra una tónica de cautela. No se percibe euforia compradora, pero tampoco urgencia vendedora. La sensación predominante es la de un mercado que busca referencias, con productores más atentos a la gestión fina del negocio y menos dispuestos a convalidar precios que comprometan la rentabilidad futura.
Así, el mercado de invernada transita enero con precios firmes pero selectivos, relaciones que empiezan a ordenarse y un productor que, lejos de improvisar, mira cada vez más los números antes de tomar decisiones. El clima y la evolución del gordo serán determinantes para marcar el pulso del resto del verano.
