En diciembre, 2,8%: la inflación cerró 2025 en mínimos históricos, pero volvió a acelerarse
La inflación argentina cerró 2025 con el registro anual más bajo de los últimos ocho años, aunque el último mes del calendario dejó señales que moderan el entusiasmo oficial. Según el Indec, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 2,8% en diciembre, una cifra superior a la de noviembre y la más elevada desde abril, lo que consolidó una tendencia de aceleración mensual hacia el cierre del año.
Aun así, el dato anual fue contundente: la inflación acumulada en 2025 alcanzó el 31,5%, un resultado que no se observaba desde 2017. El contraste entre la mejora interanual y la dinámica reciente explica la cautela de los analistas, que destacan el progreso logrado pero advierten sobre la dificultad de perforar el umbral del 2% mensual.
Cierre de año con presiones estacionales y desvíos de expectativas
El resultado de diciembre sorprendió al mercado. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central había proyectado una suba del 2,3%, medio punto por debajo del dato oficial. Como suele ocurrir, el último mes del año estuvo influido por factores estacionales, como el mayor consumo asociado a las fiestas.
En noviembre, el IPC había sido del 2,5%, por lo que diciembre profundizó la aceleración. Si bien el contexto general muestra una inflación muy inferior a la de años previos, la persistencia de aumentos mensuales cercanos al 3% mantiene la atención puesta en la evolución de los próximos meses.

Alimentos, transporte y tarifas: los motores del aumento mensual
Por rubros, el mayor incremento de diciembre se registró en Transporte (4%), seguido por Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,4%). En tanto, Alimentos y bebidas no alcohólicas subieron 2,5%, pero fueron el componente de mayor incidencia en el índice general.
Dentro de los alimentos, la carne volvió a ser protagonista. El precio del asado aumentó 13% en diciembre, reflejando un fuerte ajuste hacia fin de año. Según el economista Sebastián Menescaldi (Eco Go), la recomposición de carnes y combustibles explicó cerca de un punto porcentual adicional del IPC, lo que representa un desafío inmediato para el Gobierno, aunque se trata de subas puntuales tras un período de rezago.
Regulados y núcleo: la inflación que no termina de ceder
El análisis por categorías refuerza la señal de cautela. Los precios regulados lideraron el alza con 3,3%, seguidos por el IPC núcleo (3%), mientras que los estacionales avanzaron apenas 0,6%. El comportamiento del núcleo es especialmente relevante, ya que refleja la inflación más persistente de la economía.

Para Claudio Caprarulo, director de Analytica, “la foto es buena, pero la película muestra varios meses de aceleración”. El especialista subrayó el peso de los alimentos y remarcó que el gran desafío es dotar de sostenibilidad al esquema macroeconómico, algo que, según la experiencia regional, no se logra rápidamente.
Un año con fuertes diferencias entre rubros
Más allá de diciembre, el acumulado de 2025 dejó un mapa heterogéneo. Educación lideró las subas con 52,3%, impulsada por ajustes en cuotas y servicios. Le siguieron Restaurantes y hoteles (42,2%) y Vivienda y servicios públicos (41,6%).
Por debajo del promedio quedaron Prendas de vestir y calzado (15,3%), Equipamiento del hogar (19,3%) y Bebidas alcohólicas y tabaco (25,2%). Esta dispersión refleja una inflación cada vez más concentrada en servicios, tendencia que podría acentuarse en 2026.

Expectativas para 2026 y el desafío de la estabilidad
El Presupuesto 2026 proyecta una inflación anual del 10,1%, con un promedio mensual del 0,8%. Javier Milei incluso anticipó que el IPC debería comenzar con “cero” hacia agosto. El mercado, sin embargo, es más prudente: el REM estima 22,5% anual, más del doble de la meta oficial.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró el cierre de 2025 como “un logro extraordinario”, y ratificó que el superávit fiscal y el control monetario seguirán siendo los pilares del programa. No obstante, consultoras privadas advierten que romper la inercia inflacionaria por debajo del 1% o 2% mensual es un proceso largo.
Aunque la Argentina logró su menor inflación en ocho años, el nivel mensual sigue siendo elevado en términos internacionales, lo que deja en claro que transformar la desaceleración en estabilidad duradera continúa siendo el principal desafío económico.
