Santiago del Estero apunta a la mayor cosecha de girasol en cinco años
Santiago del Estero muestra señales de optimismo en la campaña agrícola 2025/26, principalmente gracias al girasol, cuyo avance de cosecha ya supera el 60% y los rindes se ubican por encima del promedio histórico, según informó la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA). Los registros de producción oscilan entre 8 y 27 quintales por hectárea, lo que proyecta la mayor producción de los últimos cinco años en la provincia.
A pesar de los buenos resultados, los técnicos advierten que un 2% del área sembrada podría perderse debido a sequía, granizo o plagas puntuales. Las zonas con menores reservas hídricas desde la siembra fueron las más afectadas, lo que explica la variabilidad de los rendimientos en diferentes localidades. Aun así, la superficie restante podría ser eventualmente destinada a soja o maíz tardío, dependiendo de las condiciones climáticas y las decisiones de los productores.
Soja y maíz con retrasos en la siembra
Mientras el girasol avanza a paso firme, la soja y el maíz enfrentan un marcado retraso en comparación con las campañas anteriores. La BCCBA indicó que la implantación de estos cultivos no alcanzó el ritmo habitual para enero, generando cierta preocupación entre los productores, sobre todo en aquellas zonas donde la humedad del suelo es limitada.
En contraste, el sorgo experimentó un desempeño positivo, con un avance de siembra superior al promedio histórico, acercándose a la finalización de la implantación. Este panorama dispar refleja la adaptación de los productores a las condiciones locales y a la necesidad de priorizar cultivos que garanticen mayor seguridad productiva.

Impacto del clima en los cultivos estivales
El informe de la BCCBA señaló que diciembre presentó precipitaciones superiores al promedio histórico, lo que favoreció el desarrollo inicial de los cultivos estivales. No obstante, persisten episodios de estrés hídrico y térmico, que afectan a distintas especies. En girasol, soja y maíz se registraron temperaturas elevadas y falta de agua de intensidad leve a moderada, mientras que el sorgo presentó estrés leve asociado a déficit hídrico.
Estas condiciones permitieron mejorar la calidad de los lotes: la proporción de cultivos en estado regular o malo disminuyó significativamente. En soja, la caída fue de 11 puntos porcentuales; en maíz, de 27; en girasol, de 21; y en sorgo, se observó una disminución leve. Según el pronóstico, enero, febrero y marzo mantendrán precipitaciones cercanas al promedio histórico y temperaturas superiores a lo normal, factores que podrían definir la cosecha final.

Sanidad vegetal: desafíos y control de plagas
En materia sanitaria, la campaña registró incidencias diversas según el cultivo. En soja y maíz se detectaron caracoles y babosas con impacto medio, mientras que en soja también se observaron plagas de baja presencia, como bicho bolita, oruga medidora, picudo negro y arañuela roja. El maíz mostró baja incidencia de cogollero y presencia localizada de chicharrita, mientras que enfermedades como la mancha blanca se mantuvieron en niveles bajos.
En sorgo, el cogollero presentó niveles de incidencia medios a altos, mientras que el pulgón del sorgo permaneció bajo control. Por último, en girasol se reportó una alta incidencia de roya negra y presencia baja de oruga medidora, lo que resalta la necesidad de un monitoreo constante para garantizar la calidad del grano y la rentabilidad de los productores.

Perspectivas y oportunidades para la provincia
El escenario actual proyecta a Santiago del Estero como protagonista de la mayor cosecha de girasol de los últimos cinco años, en un contexto en el que los cultivos estivales presentan resultados heterogéneos. Mientras algunos sectores enfrentan retrasos o estrés hídrico, otros logran superar sus rendimientos históricos, lo que marca la importancia de estrategias de manejo adaptativo y monitoreo sanitario constante.
Los técnicos coinciden en que la combinación de mejores rendimientos, control de plagas y manejo climático será clave para consolidar una campaña exitosa. Además, el girasol podría convertirse en un cultivo estratégico para los productores locales, especialmente en comparación con soja y maíz, que presentan desafíos adicionales para esta temporada.
