Ganadería internacional: precios en alza y exigencias crecientes para la carne argentina


El escenario internacional de la carne vacuna continúa enviando señales relevantes para la ganadería argentina. En esta semana, los precios del novillo en dólares mostraron una tendencia positiva en los principales países exportadores de la región, con Argentina ubicándose en torno a los 5,7 dólares por kilo gancho, por encima de Brasil, Uruguay y Paraguay, según el informe de AZ Group deCampoaCampo, el mercado ganadero online más grande del país.

Cómo está el escenario para la ganadería argentina en el mundo

Este posicionamiento refleja, en parte, la recuperación de los valores de exportación para la ganadería. En diciembre, el precio promedio de la carne fresca y procesada bovina argentina superó los 4.800 dólares por tonelada, con un incremento interanual superior al 35%. En el caso de los cortes de alto valor, como la Cuota Hilton, los precios promedios de enero se ubicaron cerca de los 18.750 dólares por tonelada, consolidando una mejora significativa respecto al año pasado.

Sin embargo, el contexto no está exento de desafíos para la ganadería. El volumen exportado en 2025 mostró una caída cercana al 9% respecto al año anterior, lo que evidencia que la mejora en precios no alcanza por sí sola para compensar las restricciones productivas y comerciales. La menor disponibilidad de hacienda pesada y las tensiones internas del mercado limitan el potencial exportador.

A nivel internacional, uno de los focos de atención para la ganadería sigue siendo el acuerdo Unión Europea–Mercosur. Las resistencias de los productores europeos y las exigencias del Reglamento de Deforestación de la UE, que obliga a certificar trazabilidad total, mantienen al acuerdo en una zona de incertidumbre. Este escenario refuerza la necesidad de avanzar en sistemas de trazabilidad robustos y en la integración de datos a lo largo de toda la cadena.

La demanda global, especialmente desde mercados premium, continúa valorando la calidad y la consistencia del producto argentino. No obstante, el acceso a esos mercados será cada vez más exigente en términos ambientales, sanitarios y de información. La trazabilidad, la digitalización y el uso de tecnología dejan de ser una opción para convertirse en una condición de competitividad.

En este marco, el mercado internacional ofrece oportunidades claras, pero también impone reglas más estrictas. Para la ganadería argentina, el desafío será combinar precios atractivos con una mayor eficiencia productiva y una adaptación rápida a las nuevas demandas globales. El rumbo que se trace en este sentido será clave para definir el papel del país en el comercio mundial de carnes en los próximos años.