Finalíssima: Argentina se resiste a jugar en el Bernabéu
La organización de la próxima Finalíssima entre Argentina y España atraviesa horas de definiciones. El partido que enfrentará al campeón de la Copa América con el ganador de la Eurocopa está programado para el viernes 27 de marzo durante la Fecha FIFA, pero todavía no tiene sede confirmada. En ese contexto, en las últimas horas surgió con fuerza la posibilidad de que el encuentro se dispute en el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid, aunque desde la dirigencia argentina no hay consenso con esa alternativa.
La versión fue impulsada principalmente por medios españoles, que señalaron al estadio del Real Madrid como el principal candidato para albergar la Finalíssima. Sin embargo, desde el entorno de la selección argentina la postura es diferente. El periodista Diego Monroig, que sigue la actualidad de la Albiceleste, aseguró que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) nunca dio su aprobación para jugar en España, lo que generó sorpresa dentro de la dirigencia.
Durante una transmisión televisiva, Monroig afirmó que la entidad que preside Claudio “Chiqui” Tapia se mostró sorprendida por las informaciones surgidas desde Europa. “La AFA no dio el ok para jugar en España y la AFA no va a dar el ok para jugar en España”, señaló el periodista, al remarcar que desde la dirigencia argentina sostienen que nunca avalaron esa posibilidad.

La postura argentina: el deseo de jugar en el Monumental
En medio de las versiones que ubican a Madrid como posible sede de la Finalíssima, el propio presidente de la AFA se refirió públicamente al tema y dejó en claro cuál es su preferencia para el partido.
Claudio Tapia explicó que la dirigencia argentina buscará avanzar en las conversaciones con España, aunque dejó en claro cuál sería su escenario ideal. “España quiere que la final se juegue en España y yo quiero que se juegue en el Monumental”, expresó el dirigente, en referencia al estadio de River donde habitualmente juega la selección argentina.
La postura de Tapia refleja el interés de la AFA por disputar la Finalíssima en territorio argentino, algo que permitiría capitalizar el atractivo del partido ante el público local. De todas maneras, en el entorno del seleccionado también reconocen que una sede europea podría resultar más conveniente desde el punto de vista logístico, ya que la mayoría de los futbolistas convocados actúan en clubes del Viejo Continente.

Qatar pierde terreno por el contexto internacional
La sede original prevista para la Finalíssima era el Lusail Stadium de Doha, el mismo escenario que albergó la final del Mundial de Qatar 2022. Sin embargo, la situación geopolítica en Medio Oriente redujo considerablemente las posibilidades de disputar allí el partido.
La escalada del conflicto en la región generó incertidumbre y obligó a replantear la organización del evento. Por ese motivo, las federaciones de ambos países comenzaron a evaluar alternativas para trasladar el encuentro a otro escenario. Dentro del cuerpo técnico argentino también reconocen la incertidumbre que rodea al partido. Pablo Aimar, ayudante de campo de Lionel Scaloni, sostuvo que el equipo espera que el encuentro se dispute en un lugar seguro, aunque admitió que todavía no hay definiciones sobre la sede.

La presión europea y el trasfondo del Mundial 2030
En España, varios medios deportivos señalaron que el Santiago Bernabéu es la opción preferida por la UEFA para albergar la Finalíssima, incluso por encima de otras alternativas europeas como Roma o Lisboa. No obstante, la elección final dependerá también del acuerdo entre la AFA, la Conmebol y la Federación Española de Fútbol.
La posibilidad de jugar en Madrid también presenta un desafío organizativo adicional. Ese mismo viernes 27 de marzo está programado otro partido internacional en la capital española: Marruecos enfrentará a Ecuador en el estadio Metropolitano, ubicado a pocos kilómetros del Bernabéu.
Detrás de la disputa por la sede también aparece un componente estratégico vinculado al Mundial 2030. España, Portugal y Marruecos serán los organizadores del torneo y mostrar capacidad para organizar un evento de gran magnitud podría funcionar como una señal hacia la comunidad futbolística internacional.
