El pollo supera los 50 kilos por habitante y gana lugar en la mesa
El consumo de carne de pollo en Argentina continúa en ascenso y durante 2026 alcanzará un nuevo máximo. Según las proyecciones del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), la ingesta anual de carne aviar superará los 50 kilos por habitante, consolidando a esta proteína como la más consumida por los argentinos.
El avance se produce después de un 2025 en el que el consumo cerró en torno a los 49 kilos por persona. De esta manera, el sector avícola afianza su participación en la alimentación de los hogares y profundiza un cambio en las preferencias de los consumidores, que encuentran en el pollo una combinación de precio, practicidad y valor nutricional.
La evolución no responde a un único factor. El mayor consumo se explica por la relación entre el precio de la carne aviar y otras proteínas animales, pero también por su facilidad de preparación y la posibilidad de incorporarla a una amplia variedad de comidas.

El precio, una de las claves del crecimiento
Uno de los principales argumentos detrás del avance del pollo es su competitividad frente a la carne vacuna. La Fundación Ieral señaló que, mientras la carne bovina aumentó en valores constantes, otras alternativas tuvieron una evolución más favorable para los consumidores.
En el caso del pollo, la diferencia resulta particularmente significativa. De acuerdo con el análisis de la entidad, con el valor de un kilo de carne vacuna se pueden comprar aproximadamente 3,6 kilos de pollo. La relación refleja cómo los precios relativos fueron modificándose una vez descontado el efecto de la inflación.
El mismo informe mostró una diferencia frente al cerdo. Durante los últimos doce meses, el precio de un kilo de carne vacuna equivalió al de 1,9 kilos de pechito de cerdo. En este escenario, el pollo aparece como una alternativa accesible para los hogares y gana espacio en las compras habituales.

Una carne adaptable a distintas comidas
A la ventaja económica se suma otro atributo decisivo: la versatilidad. El Centro de Información Nutricional de la Carne de Pollo (Cincap) destacó que se trata de un alimento práctico, de fácil masticación y óptima digestibilidad, características que favorecen su incorporación a diferentes momentos de consumo.
Su capacidad de adaptación también se refleja en la cantidad de preparaciones que permite realizar. La carne aviar puede utilizarse en sándwiches, tartas, arrollados, wraps, milanesas y empanadas, además de numerosas recetas para el hogar.
Esta característica adquiere especial importancia para quienes buscan alternativas sencillas para transportar y consumir fuera de casa. Según el Cincap, el pollo constituye una opción adecuada para preparar menús saludables y viandas destinadas a actividades al aire libre, una alternativa que amplía todavía más sus posibilidades de consumo.

El aporte nutricional también pesa
El tercer factor que explica el avance está relacionado con sus características nutricionales. La carne aviar aporta proteínas de excelente calidad, fundamentales para el mantenimiento de la masa muscular y capaces de generar una importante sensación de saciedad.
A esto se suma un perfil de grasas considerado favorable. El análisis técnico del Cincap señala que el pollo presenta un bajo aporte de grasas totales, con predominio de ácidos grasos insaturados, considerados beneficiosos dentro de una alimentación equilibrada.
Además, la carne aviar aporta una variedad de micronutrientes necesarios para el funcionamiento del organismo. Entre ellos se encuentran vitaminas del complejo B, hierro, zinc, magnesio, selenio, potasio y fósforo, componentes que complementan el aporte de proteínas de esta fuente animal.
Así, el crecimiento del consumo de pollo combina una cuestión de bolsillo con practicidad y nutrición. Con más de 50 kilos proyectados por habitante para 2026, la carne aviar continúa ganando espacio en la dieta argentina y se consolida como una de las principales protagonistas de la mesa de los consumidores.
