Calor extremo y lluvias irregulares: el clima que se viene para el agro


La región agrícola más importante del país enfrentará en los próximos días un clima desafiante, marcado por temperaturas elevadas, precipitaciones concentradas en sectores puntuales y un respiro térmico breve que no alcanzará a aliviar por completo el estrés hídrico en los cultivos. Así lo detalla el último Informe de Perspectivas Agroclimáticas Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA).

El reporte advierte que la semana del 22 al 28 de enero iniciará con un alivio térmico parcial, impulsado por el ingreso de aire frío desde el sur. Este fenómeno permitirá que varias zonas agrícolas registren temperaturas mínimas por debajo de lo normal, aunque sectores del centro y norte permanecerán cercanos a los valores promedio históricos. Sin embargo, se trata de una mejora transitoria, ya que se espera que los vientos tropicales retornen rápidamente, reinstalando un clima de calor intenso en gran parte del territorio.

Alivio breve y retorno del calor

El respiro térmico inicial no será suficiente para compensar el estrés por calor y sequía que atraviesan muchos cultivos. Según el informe, las regiones que recibirán vientos marinos, como la franja atlántica y el sur de Córdoba, tendrán temperaturas más moderadas, mientras que el resto del área agrícola verá cómo las máximas se mantienen elevadas. Esto coincide con un periodo crítico para soja y maíz, donde la demanda hídrica es alta y el desarrollo de los cultivos depende directamente de las lluvias y de las reservas de humedad del suelo.

Un clima con retorno de calor implicará que los productores deben estar atentos a los efectos combinados de altas temperaturas y déficit hídrico, especialmente en áreas donde la sequía ya ha generado retrasos en el crecimiento y abortos de hojas en soja o pérdida de peso en los granos de maíz. La gestión de riego y monitoreo de humedad del suelo será clave para sostener el potencial productivo en este período.

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Lluvias desparejas y concentración regional

En cuanto a las precipitaciones, la BCBA alerta que no se distribuirán de manera uniforme. Se prevé un clima de lluvias de frente caliente, que ocurren sin descenso de temperatura y presentan registros muy desparejos. Las zonas más beneficiadas incluirán el centro del NOA, sur de la Región del Chaco, norte de la Mesopotamia y sur de la Región Pampeana, mientras que amplias áreas agrícolas recibirán aportes escasos o nulos.

Esta distribución irregular significa que algunos productores podrían no contar con agua suficiente para sostener el llenado de granos en maíz o el período crítico de fructificación en soja. Las diferencias de precipitación acentuarán la heterogeneidad del rendimiento esperado, con sectores bien irrigados que mantendrán su potencial y otros donde el estrés hídrico comenzará a reflejarse en pérdidas de rinde.

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Clima a corto plazo: semana del 29 de enero al 4 de febrero

La próxima semana presentará un patrón de clima similar, con nuevos eventos de lluvias aisladas al inicio del período, concentradas nuevamente en el NOA, Región del Chaco, norte de Mesopotamia y sur de Santa Fe, así como en el noroeste de Buenos Aires. Gran parte de Paraguay, Argentina y Uruguay permanecerán con registros escasos, perpetuando el déficit hídrico en amplias áreas productivas.

Luego del paso de este frente, se espera un descenso térmico generalizado, con temperaturas por debajo de lo normal en buena parte del área agrícola. Sin embargo, el informe aclara que este alivio será corto, ya que los vientos tropicales retornarán con fuerza, reinstalando el calor intenso en la mayor parte del territorio, salvo en la franja atlántica donde persistirán vientos marinos moderadores.

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Impacto en cultivos y estrategias de manejo

El escenario de un clima de calor persistente y lluvias irregulares es particularmente crítico para soja de primera y segunda y maíz temprano y tardío, que atraviesan etapas de alta demanda hídrica y llenado de granos. Los cultivos en zonas con buena disponibilidad de agua podrán mantener un potencial productivo sólido, mientras que los sectores deficitarios podrían ver reducciones significativas en el rinde final.

Los expertos recomiendan monitorear continuamente la humedad del suelo, priorizar riegos en áreas más críticas y ajustar las estrategias de manejo para evitar que el estrés térmico y la falta de agua afecten la calidad de los cultivos. Aunque las lluvias puntuales podrían aliviar temporalmente la situación, la región seguirá enfrentando desafíos importantes para sostener la producción agrícola en las próximas semanas.