El campo español vuelve a la calle: una semana de protestas contra Bruselas y el Mercosur


El sector agrario español se prepara para una nueva oleada de movilizaciones que promete recorrer el país de punta a punta. Agricultores y ganaderos han anunciado una intensa semana de protestas entre el 26 y el 30 de enero de 2026, en rechazo a los recortes previstos en la futura Política Agrícola Común (PAC) y al acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, al que consideran una amenaza directa para la supervivencia del campo.

Las movilizaciones, convocadas de forma conjunta por Asaja, COAG y UPA, reflejan un malestar creciente en el sector primario, que denuncia pérdida de rentabilidad, aumento de la burocracia y una competencia internacional que califican de desleal. El mensaje es claro: el campo español exige cambios urgentes antes de que las nuevas políticas entren en vigor.

Una protesta coordinada que se extenderá por todo el país

El calendario de acciones incluye tractoradas, concentraciones y protestas descentralizadas en múltiples comunidades autónomas. Aunque las movilizaciones se desarrollarán durante toda la semana, el 29 de enero ha sido señalado como el “día grande”, con actos simultáneos tanto en zonas rurales como en grandes ciudades, incluida Madrid.

Los dirigentes agrarios explican que el objetivo es visibilizar la crisis del sector ante la opinión pública y las instituciones. Sacar los tractores a las calles y plazas urbanas busca romper la barrera entre el mundo rural y el urbano, mostrando que las decisiones tomadas en Bruselas y Madrid tienen consecuencias directas sobre el abastecimiento, los precios y el empleo.

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El rechazo frontal al acuerdo UE-Mercosur

Uno de los ejes centrales de las protestas es el rechazo al acuerdo comercial entre la UE y Mercosur. Pedro Barato, presidente de Asaja, calificó el pacto como “inaceptable en su forma actual”, denunciando la falta de reciprocidad en las exigencias sanitarias, ambientales y laborales entre los productos europeos y los importados.

Según las organizaciones agrarias que convocan las protestas, sectores sensibles como la carne de vacuno, los cítricos, el azúcar o la remolacha podrían verse gravemente perjudicados por la entrada de productos más baratos, producidos bajo normativas menos estrictas. Temen que esta situación acelere el cierre de explotaciones y profundice la dependencia exterior.

Miguel Padilla, secretario general de COAG, subrayó que el campo no se opone al comercio internacional, pero sí a que se convierta en una “moneda de cambio” dentro de acuerdos geopolíticos más amplios, sin mecanismos de protección eficaces para los productores europeos.

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Foto: AFP

La PAC, en el centro del descontento agrario

El otro gran foco de tensión en torno a las protestas es la futura Política Agrícola Común. Desde UPA, su secretario general Cristóbal Cano alertó que la reducción presupuestaria y el exceso de burocracia están asfixiando a miles de explotaciones, especialmente a las pequeñas y medianas.

Las organizaciones denuncian que la PAC, lejos de garantizar estabilidad, está provocando abandono de la actividad, envejecimiento del sector y pérdida de activos agrarios. En regiones como Andalucía, Extremadura o Castilla y León, los representantes del campo advierten que la ganadería extensiva y la agricultura familiar se encuentran al límite.

Protestas regionales y un conflicto que ya está en marcha

Aunque la semana oficial de protestas comenzará el 26 de enero, el conflicto ya ha empezado a manifestarse. En Irún, agricultores y ganaderos protagonizaron una protesta en la frontera con Francia, en una acción simbólica que anticipa la intensidad del calendario previsto.

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Foto: AFP

Comunidades como Extremadura, Levante, Valladolid y Andalucía ya tienen confirmadas tractoradas y concentraciones, mientras que en Cantabria se esperan movilizaciones en los próximos días. En Andalucía, las organizaciones agrarias llamaron a concentrarse frente a las subdelegaciones del Gobierno, denunciando la ruina progresiva del sector.

Un aviso a las autoridades nacionales y europeas

El sector agrario considera que la situación es crítica y estructural. A los problemas de la PAC y Mercosur se suman altos costos de producción, escasez de mano de obra y márgenes cada vez más reducidos, factores que amenazan la continuidad de miles de explotaciones.

Los líderes agrarios no descartan que estas protestas deriven en una gran manifestación estatal unificada si no hay respuestas concretas. Por ahora, la estrategia es clara: presión sostenida y visible para forzar una revisión de las políticas. El mensaje del campo español resuena con fuerza: sin cambios urgentes, el futuro del sector está en serio riesgo.