Biodiésel: la Región Centro sale al cruce del bloqueo europeo
En medio de un nuevo frente de tensión comercial, autoridades públicas y representantes del sector privado salieron a defender al biodiésel argentino frente a un posible bloqueo de la Unión Europea. El debate tomó fuerza durante la última edición de Expoagro 2026, donde se expresó una preocupación compartida ante una iniciativa del bloque europeo que podría restringir el ingreso de este biocombustible al mercado comunitario.
La discusión se centra en una propuesta europea que excluiría al biodiésel de soja del cómputo de energías renovables, bajo el argumento de supuestos impactos ambientales vinculados al cambio indirecto en el uso del suelo. Desde el sector productivo argentino consideran que esta postura carece de fundamentos científicos y responde más a un mecanismo de protección del mercado interno europeo.
El tema adquiere relevancia estratégica porque Europa es actualmente el único destino relevante para las exportaciones argentinas de biodiésel, lo que convierte a cualquier restricción en una amenaza directa para el sector. Según estimaciones oficiales, un eventual cierre del mercado podría implicar la pérdida de hasta 400 millones de dólares anuales y afectar miles de empleos en toda la cadena vinculada a la soja.

La Región Centro encabezó la defensa del sector
Durante Expoagro, funcionarios de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Corrientes, junto con representantes de la cadena agroindustrial, conformaron un frente común para rechazar el posible bloqueo europeo en el marco de la jornada “Región Centro: el biodiésel como motor de futuro”.
El ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini, advirtió que si prospera la decisión europea, la Argentina dejaría de exportar biodiésel al continente, con una fuerte pérdida de divisas para el país. El funcionario subrayó que la defensa del sector involucra a cámaras empresarias, productores y bolsas de comercio, y que se trata de una estrategia colectiva para proteger un mercado clave.
Desde Córdoba, el ministro de Bioagroindustria, Sergio Busso, destacó la importancia de instalar el tema en la agenda pública. A su vez, el ministro de Desarrollo Económico de Entre Ríos, Guillermo Bernaudo, remarcó que la medida no solo afectaría a las industrias procesadoras, sino también a toda la cadena de valor de la soja, incluyendo a los productores más pequeños.

Apoyo de las entidades agroindustriales
El posicionamiento de los gobiernos provinciales fue acompañado por diversas organizaciones del sector productivo, que coincidieron en que el conflicto trasciende al biodiésel y afecta a toda la cadena agroindustrial vinculada a la soja.
El presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), Luis Zubizarreta, señaló que el impacto potencial involucra tanto a la industria como a los productores, por lo que adelantó que el sector buscará llevar el reclamo a todas las instancias posibles para revertir la medida. En la misma línea, el director ejecutivo de la Bolsa de Comercio de Rosario, Javier Servio, advirtió que la iniciativa europea representa un retroceso en la relación comercial entre ambas regiones.
También desde el ámbito cooperativo, el presidente de Coninagro, Lucas Magnano, remarcó que los productores son los primeros interesados en preservar los recursos naturales y que existen datos técnicos que respaldan la sustentabilidad de la producción local. Por su parte, el presidente de Carsfe, Bernardo Vignatti, sostuvo que el sector cuenta con herramientas para desmontar los cuestionamientos ambientales planteados por Europa.

Un documento que cuestiona la postura europea
En paralelo a las expresiones políticas y sectoriales, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y la Fundación INAI difundieron un documento titulado “La UE profundiza las distorsiones en el mercado mundial de la soja”, en el que cuestionan el creciente proteccionismo del bloque europeo en el comercio agroindustrial.
El informe sostiene que en los últimos años se multiplicaron las barreras para limitar el ingreso de productos vinculados a la soja, y advierte que la clasificación del cultivo como de alto riesgo de cambio indirecto en el uso del suelo (ILUC) implicaría excluir al biodiésel de soja de los objetivos de energías renovables en el transporte europeo.
Según el documento, la propuesta presenta inconsistencias técnicas que podrían afectar seriamente la producción y el comercio mundial de soja y sus derivados. En ese contexto, desde la Región Centro anticiparon que avanzarán en la elaboración de un dossier técnico y jurídico para denunciar el caso ante la Organización Mundial del Comercio, retomando el antecedente favorable obtenido por la Argentina en 2016 en un conflicto similar.
