Alfalfa argentina: nuevas variedades para desafíos de pastoreo, heno y suelos salinos
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la empresa Palo Verde presentaron en Oncativo, Córdoba, tres nuevas variedades de alfalfa desarrolladas a lo largo de más de una década de trabajo conjunto. Estos materiales fueron concebidos para mejorar la calidad de heno, producir en suelos salinos y reducir el riesgo de empaste en sistemas de pastoreo directo, respondiendo a demandas concretas de los sistemas ganaderos de Argentina.
El convenio de vinculación tecnológica entre el INTA y Palo Verde se inició en 2009 y, tras 13 años de investigación y desarrollo, culminó en el lanzamiento de estas nuevas variedades. Ariel Odorizzi, especialista en alfalfa del INTA Manfredi y coordinador del proyecto, destacó que el trabajo combinó “productividad, persistencia y adaptación a ambientes y usos específicos”, logrando materiales con características diferenciadas según la necesidad productiva.
Amaya PV INTA: heno de alta calidad
Entre los tres desarrollos, Amaya PV INTA se distingue por su enfoque en la producción de heno premium. Se trata de una alfalfa extremadamente sin reposo invernal, con elevada expresión multifoliolada, que mejora la relación hoja/tallo y aumenta el contenido de proteína bruta, sin comprometer la digestibilidad.
“Esta variedad fue desarrollada para planteos de heno de calidad, porque la premisa de selección fue incrementar la proteína bruta y la cantidad de folíolos por hoja”, explicó Odorizzi. Tras cuatro ciclos de selección, el equipo logró un material con cerca del 80% de multifoliosidad, una característica inédita en alfalfa sin reposo invernal.
Amaya PV INTA se posiciona así como una alternativa atractiva para mercados que demandan heno con alto valor nutricional y rendimiento consistente.

Maltén PV INTA: menor riesgo de empaste
La segunda variedad, Maltén PV INTA, es un cultivar sintético de grado 8, pensado específicamente para reducir el empaste en pastoreo directo, uno de los principales riesgos asociados al consumo de alfalfa fresca.
Valeria Arolfo, investigadora del INTA y coordinadora de la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa, explicó que Maltén posee “una menor tasa inicial de desaparición ruminal, lo que le confiere un menor potencial timpanizante, sin sacrificar porte erecto, cantidad de tallos ni rendimiento”.
El proceso de selección comenzó en 2010, partiendo del cultivar ProINTA Carmina, y tras dos ciclos se logró reducir el potencial timpanizante en un 10,6%. Este desarrollo promete ser un recurso clave para productores que utilizan sistemas de pastoreo directo, ofreciendo seguridad y eficiencia productiva.

Kumen PV INTA: producción en suelos salinos
La tercera variedad, Kumen PV INTA, se orienta a sistemas con condiciones adversas, especialmente suelos salinos y ambientes semiáridos. Se trata de una alfalfa sintética sin reposo invernal, grado 9, capaz de mantener persistencia y rendimiento donde otros materiales suelen fallar.
Mónica Cornacchione, investigadora del INTA Santiago del Estero, señaló que Kumen fue desarrollada para producir en ambientes difíciles, mediante tres años de selección fenotípica recurrente en Isla Verde, seguidos de evaluaciones en condiciones controladas y de campo. “Es un cultivar sin reposo, grado nueve, pensado para que pronto pueda producir en estos sistemas”, remarcó.
De la investigación al mercado
Una vez finalizado el proceso de selección e inscripción en el Instituto Nacional de Semillas (INASE), el INTA transfiere los materiales a la empresa semillera para su multiplicación y posterior comercialización. Amaya y Kumen fueron inscriptas en 2019, mientras que Maltén completó el trámite en 2023.

Además, las variedades se integran a la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa, que permite evaluar su comportamiento en distintos ambientes productivos del país, desde Chaco hasta Chubut, en situaciones de riego y secano. Los ensayos miden producción, persistencia y resistencia a plagas, generando información valiosa para productores y técnicos.
“Esta red nos permite no solo probar los materiales desarrollados, sino también ofrecer información confiable a los productores sobre rendimiento y adaptación”, destacó Arolfo. Actualmente, se evalúa la variedad Amaya en uno de los ensayos de la red, reforzando la utilidad de este sistema para la innovación ganadera.
