La agroindustria argentina bate récords de exportación y gana mercados
Las exportaciones agroindustriales argentinas alcanzaron un máximo histórico durante los primeros nueve meses de 2026, impulsadas por una oferta abundante y una demanda internacional que continúa absorbiendo granos y subproductos a un ritmo elevado. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre enero y septiembre se despacharon cerca de 88,9 millones de toneladas (Mt) de los principales productos agrícolas, casi un 10% más que en igual período de 2025 y unas seis millones de toneladas por encima del récord anterior, registrado en 2021.
El resultado de la agroindustria combina una cosecha con niveles extraordinarios de oferta y oportunidades comerciales generadas por las tensiones geopolíticas. Entre los productos destacados aparecen el trigo, con 12,8 Mt exportadas, un 60% por encima del promedio de los últimos años para esta altura, y el girasol, cuyos envíos superaron las 6,5 Mt, más del doble de la media de campañas anteriores. También sobresalieron el maíz y las harinas proteicas.

El maíz argentino alcanza niveles récord de embarques
El cereal registró uno de los desempeños más destacados del período para la agroindustria argentina. Durante agosto y septiembre se exportaron aproximadamente 7,63 Mt de maíz, el volumen más elevado de los últimos años para esos meses. De esta manera, los despachos acumulados hasta septiembre alcanzaron 30,2 Mt, casi un 18% por encima del promedio histórico reciente.
Esto significa que quedarían cerca de 14,7 Mt por embarcar, un remanente inédito en términos absolutos para esta altura del año. El avance exportador de este sector de la agroindustria se ubica en torno al 67% de lo previsto, levemente por debajo del promedio de las últimas campañas. En el mercado interno, las compras superaron las 45 Mt al 30 de septiembre, más de 10 Mt por encima de la media habitual. Además, los precios se mantuvieron sobre los US$ 190 por tonelada y llegaron a rondar los US$ 199 a fines de septiembre.
La competitividad del cereal argentino responde a factores internos y externos. Entre los primeros, el informe sobre la agroindustria argentina destaca la abundante oferta, el dinamismo comercial y la reducción de los derechos de exportación, cuya alícuota pasó del 12% a mediados de 2025 al 8,5% establecido por el decreto 423/2026.

La guerra y los cambios comerciales reconfiguran el mercado
La BCR advierte que la escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania está afectando las operaciones comerciales en el mar Negro. Ucrania, uno de los principales exportadores mundiales de maíz, enfrenta restricciones logísticas que podrían complicar sus embarques durante el inicio de la cosecha. Mientras tanto, la Unión Europea proyecta una producción de apenas 48,3 Mt, su nivel más bajo desde al menos 2000, y podría incrementar un 32% sus importaciones respecto del año anterior.
Brasil también muestra señales de menor disponibilidad exportable. Según la Asociación Nacional de Exportadores de Cereales (ANEC), el país embarcó 5,39 Mt de maíz en septiembre, un volumen 22% inferior al de igual período del año pasado. La explicación está vinculada con el crecimiento del consumo interno, especialmente industrial, impulsado por los biocombustibles.

Las harinas proteicas conquistan nuevos destinos
La harina de soja también mostró una dinámica excepcional dentro de la agroindustria. Después de un agosto récord, septiembre habría registrado embarques por 2,96 Mt, según estimaciones de NABSA. De confirmarse los datos aduaneros, sería el segundo mayor volumen histórico para ese mes.
La harina de girasol, por su parte, alcanzó una marca histórica. Entre enero y septiembre se exportaron 1,74 Mt, un 54% más que el récord anterior, correspondiente a la campaña 2024/25. Solo en septiembre se registró el mayor volumen mensual de la historia. La interrupción de los embarques rusos y ucranianos, dos proveedores centrales del mercado mundial, favoreció la colocación de la producción argentina.
Con estos resultados, la agroindustria consolida su protagonismo exportador. La abundancia de granos, la competitividad del maíz y el crecimiento de las harinas proteicas permiten aprovechar las dificultades de otros proveedores, aunque la continuidad de esta tendencia dependerá de la evolución de los conflictos, la demanda mundial y los precios internacionales.
