El aceite de girasol resiste la presión de una oferta mundial creciente


Los precios internacionales del aceite de girasol se mantienen firmes pese a la recuperación de la producción mundial, impulsados por los elevados costos de los fletes y las dificultades logísticas en los mares Negro y de Azov. En paralelo, el complejo argentino registró exportaciones por US$ 2.717,6 millones entre enero y agosto de 2026, un crecimiento interanual del 89,6%, mientras las proyecciones para la nueva campaña ubican la cosecha nacional entre 6,74 y 8 millones de toneladas.

El escenario combina una mayor disponibilidad de materia prima con una demanda internacional que continúa en expansión. Según el informe de octubre de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), elaborado por el economista Jorge Ingaramo, las restricciones que afectan los movimientos comerciales en la región del mar Negro y los altos costos del transporte marítimo limitan el impacto bajista que podría generar el aumento de la oferta.

En Rotterdam, la referencia CIF para octubre alcanzó los US$ 1.420,5 por tonelada, un valor 48% superior al promedio de la década previa a la invasión rusa de Ucrania. Para las entregas comprendidas entre enero y marzo de 2027, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) registra cotizaciones de US$ 1.390 por tonelada para el aceite de girasol de origen europeo. En el mercado argentino, los valores FOB informados por la Secretaría de Agricultura llegan a US$ 1.331 para embarques de octubre a diciembre y a US$ 1.293 para el período enero-septiembre de 2027.

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Las exportaciones argentinas crecieron casi 90%

El aceite de girasol argentino aprovechó este contexto de precios para fortalecer su desempeño comercial. Entre enero y agosto de 2026, las exportaciones alcanzaron US$ 2.717,6 millones, según los datos citados del Consejo Agroindustrial Argentino. El resultado representa un incremento del 89,6% frente al mismo período del año pasado y posiciona a la cadena como un actor relevante dentro del comercio agroindustrial.

Durante esos ocho meses, el aceite de girasol explicó el 7,4% de las exportaciones agroindustriales del país. La evolución refleja el peso económico de la actividad en un mercado internacional que demanda mayores volúmenes de aceite de girasol y mantiene cotizaciones elevadas, pese a la recuperación de la producción en los principales países productores.

En el plano productivo, la siembra argentina avanza sobre la superficie prevista. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) informó que las labores cubrieron el 36,1% del área proyectada, equivalente a 1,121 millones de hectáreas.

Jopo del Girasol
Foto: SENASA

Diferencias en las estimaciones de cosecha

La BCBA proyecta una superficie de 3,1 millones de hectáreas y una producción de 7 millones de toneladas para la nueva campaña. Sin embargo, otras fuentes manejan cálculos diferentes, tanto en el área sembrada como en el volumen final que podría recolectarse, una disparidad que refleja las distintas perspectivas sobre la evolución del cultivo.

Oil World estima una superficie de 3,25 millones de hectáreas y una cosecha de 6,74 millones de toneladas. En tanto, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) prevé una producción argentina de 8 millones de toneladas, mientras que la Secretaría de Agricultura calcula un área de 3,19 millones de hectáreas.

Estas diferencias dejan un rango de producción de entre 6,74 y 8 millones de toneladas para la campaña, con la evolución de los cultivos y las condiciones climáticas como factores determinantes para el resultado definitivo.

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Foto: SENASA

Más oferta mundial de aceite de girasol, pero también mayor demanda

El crecimiento de la producción no se limita a la Argentina. El USDA proyecta que la cosecha mundial de girasol aumentará un 14,9%, hasta 63,62 millones de toneladas, con mejoras productivas en Ucrania, Rusia y la Unión Europea. Los incrementos previstos para esas regiones son del 21,5%, 20% y 12,7%, respectivamente.

Al mismo tiempo, ASAGIR señala que el consumo mundial de aceite de girasol crecerá un 15%, mientras que las importaciones aumentarán un 27,3%, una expansión que contribuiría a absorber el incremento de la oferta. En este escenario, la participación argentina en el comercio internacional del producto se estima en el 12,8%.

Así, la mayor cosecha mundial no se traduce automáticamente en una baja de las cotizaciones del aceite de girasol. La demanda creciente y las dificultades logísticas sostienen los precios, mientras la Argentina combina un fuerte crecimiento exportador con perspectivas de producción que podrían consolidar su presencia en el mercado internacional.