River profundiza su crisis: Vélez lo venció en Liniers y Gallardo queda bajo presión
La caída de River ante Vélez en Liniers no fue un tropiezo aislado, sino la confirmación de un presente preocupante. El equipo dirigido por Marcelo Gallardo perdió 1-0 con gol de Manuel Lanzini y encadenó su tercera derrota consecutiva en el Torneo Apertura 2026, un registro que lo aleja de los puestos de protagonismo y profundiza una crisis futbolística que ya no admite matices. Mientras el Fortín se consolidó como único líder de la Zona A, el Millonario volvió a dejar una imagen deslucida.
El desarrollo del partido expuso nuevamente las falencias estructurales de River. Un equipo sin conexiones claras, sin fluidez y con enormes dificultades para generar peligro real fue superado en intensidad y convicción por un Vélez más compacto y decidido. Aquellos triunfos iniciales por el campeonato argentino ante Barracas Central y Gimnasia quedaron como espejismos en un panorama donde predominan las dudas y la falta de identidad futbolística.
Lanzini y la ley del ex que duele
El único gol del encuentro tuvo un condimento especial: lo marcó Manuel Lanzini, surgido en Núñez. La “ley del ex” volvió a golpear a River, que en fechas anteriores ya había sufrido anotaciones de futbolistas con pasado en el club. Esta vez, un error en la salida terminó por inclinar la balanza en favor del conjunto de Liniers.
El tanto no solo significó la derrota parcial que sería definitiva, sino que también reflejó errores reiterados en el funcionamiento defensivo. Una pérdida evitable en campo propio derivó en el castigo inmediato, síntoma de un equipo frágil en los momentos clave. River intentó reaccionar en el complemento, pero su falta de contundencia volvió a quedar en evidencia.

Lesiones y bajo rendimiento, un combo letal
Como si el resultado adverso no fuera suficiente, River sufrió tres bajas sensibles durante el partido. Franco Armani, Juan Fernando Quintero y Kendry Páez debieron abandonar el campo por distintos problemas físicos. La enfermería se convierte en otro dolor de cabeza para un plantel que ya venía golpeado anímicamente.
El caso del arquero fue especialmente delicado, ya que su intervención en la jugada del gol dejó interrogantes sobre su estado físico. Por su parte, Quintero protagonizó la acción previa al tanto de Vélez con un pase comprometido en el mediocampo. Kendry Páez, uno de los pocos que había mostrado atrevimiento y frescura, salió tras una mala caída. River no solo pierde partidos: también pierde piezas importantes en plena tormenta.
Ataque sin filo y estadísticas alarmantes
Uno de los déficits más notorios es la falta de gol. River no logra revertir un marcador adverso desde 2024 y acumula cifras preocupantes en sus últimas presentaciones. Los números reflejan una tendencia negativa sostenida, con múltiples derrotas en el ámbito local y un rendimiento que no se condice con la inversión realizada en el plantel.
Los delanteros atraviesan un momento crítico. Driussi prácticamente no inquietó al arco rival y Colidio mostró imprecisiones constantes. Incluso cuando el equipo generó alguna ocasión clara, como el remate de Subiabre que encontró bien ubicado al arquero Álvaro Montero, la definición volvió a fallar. La sensación es que cada error propio se paga caro y cada oportunidad desperdiciada pesa el doble.

Gallardo, silencio e incertidumbre
La figura de Marcelo Gallardo, ídolo indiscutido del club, empieza a quedar bajo la lupa. El entrenador no logra encontrar soluciones consistentes ni recuperar la mejor versión colectiva, y su silencio posterior al partido alimenta las especulaciones sobre el rumbo inmediato. Tras seis fechas, el equipo ya exhibe síntomas de desorientación.
El mediocampo, que parecía haber encontrado cierto equilibrio, también se vio superado ante la intensidad de Vélez. Los ajustes tácticos en el segundo tiempo ofrecieron una mejora pasajera, pero insuficiente para rescatar al menos un empate. La pregunta que sobrevuela Núñez es cómo revertir una tendencia que se profundiza semana a semana.
River atraviesa un momento crítico en febrero de 2026. La derrota en Liniers no solo lo dejó lejos de la cima, sino que instaló una preocupación mayor: la pérdida de identidad y competitividad. El margen de error se reduce y el desafío para Gallardo será reconstruir la confianza antes de que la crisis se vuelva irreversible.
